Educando, aprendiendo y jugando en el Bosque

La Dirección de Educación Municipal de el Bosque utiliza esta herramienta con el objetivo de que la Comunidad Escolar de el Bosque participe con comentarios, estudios y otras cosas en el Fortalecimiento de la Educación y la Cultura en nuestra Comuna.

26.1.07

La adicción al petroleo

La adicción al petróleo
Pero la magnitud del problema, tanto en Estados Unidos como en Chile, requiere enfoques audaces que vayan a la raíz de las adicciones.

Raúl Sohr
No hay peor ciego que el que no quiere ver. Hace décadas que los científicos, casi en forma unánime, advierten del peligro creciente del cambio climático. Para Al Gore, el vicepresidente de Bill Clinton y fallido candidato presidencial, el calentamiento global “es la mayor amenaza contra la humanidad, más que el terrorismo, las armas nucleares y la pobreza”. El fundamento para su diagnóstico es que “la humanidad no podrá sobrevivir a los efectos del calentamiento global si no lo corregimos a tiempo”.
El grueso de los países se ha sumado al Protocolo de Kyoto que busca limitar y reducir los llamados gases de invernadero. Aquellos que, como el CO2, contribuyen al calentamiento global. Estados Unidos, sin embargo, se niega a ratificarlo aduciendo que resultaría demasiado costoso para sus empresas. Los europeos están comprometidos en ambiciosos proyectos para generar energía de fuentes alternativas y sustentables. Pero el clima es un fenómeno a escala planetaria que no es posible resolver solo con políticas regionales. Sin un compromiso serio por parte de Washington es limitado lo que puede lograrse. Ello porque los norteamericanos generan un cuarto de todas las emisiones de los nocivos gases.
En su mensaje a la nación, esta semana, el Presidente George W. Bush aludió al “serio desafío del cambio climático global”. Para mitigar los daños propuso que Estados Unidos debe reducir el consumo de bencinas en 20% en los próximos diez años. Es un buen primer paso. Dicho sea de pasada el gobierno chileno debería buscar reducciones similares. Estados Unidos como Chile no aplica restricciones a vehículos que tienen gran consumo de combustible.
Bush dijo que estimulará el empleo de autos híbridos (con motores que operan con bencina y baterías) y el uso de más etanol. Europeos y japoneses se han esforzado en producir autos más económicos con menor consumo de petróleo. Estados Unidos, en cambio, ha mantenido sus cuatro por cuatro y peor aún los sedientos SUV (Sport Utiliy Vehicles), también populares en este país. En Inglaterra a estos vehículos los llaman los “Chelsea tractors” por lo lujosos les viene lo del exclusivo barrio londinense de Chelsea, y por lo de tragadores de combustible lo de tractor. Ya hay planes para aplicarles impuestos especiales. Sería aconsejable implementar una política similar en Chile donde, para peor, hay estímulos tributarios para quienes circulan por las ciudades con enormes camionetas que consumen el triple que autos de tamaño moderado.
Ahora Bush ha dicho que Estados Unidos debe terminar con su adicción al petróleo. En realidad el acento de su discurso estuvo en frenar el consumo de hidrocarburos extranjeros. Advirtió que el país tenía una dependencia peligrosa del crudo proveniente de regiones inestables. Por ello señaló la necesidad de ampliar la explotación de los yacimientos domésticos y de Alaska en particular. Con el debido cuidado ambiental se apresuró en agregar ante un Congreso dominado por los demócratas.
Su enfoque respondió a consideraciones de política internacional antes que a una preocupación por la amenaza que representa el cambio climático. De hecho no postuló nada nuevo para reducir las emisiones de las industrias que representan el mayor problema.
Todos los gobiernos, y también cada ciudadano, están confrontados a la necesidad de reducir las emisiones de gases de invernadero y velar por el ahorro energético. Y cuanto antes se asuma el desafío tanto mejor.
El aporte de Bush aparece dictado por sus reveses políticos y un esfuerzo por abuenarse con la creciente oposición. Algo es mejor que nada.
Pero la magnitud del problema, tanto en Estados Unidos como en Chile, requiere enfoques audaces que vayan a la raíz de las adicciones.

24.1.07

Por Qué duran las parejas?

¿Por qué duran las parejas que duran?
En una era de rupturas, la longevidad de las parejas empieza a ser un enigma. Cuando el enamoramiento “químico” se desvanece al cabo de unos meses, comunicación, amistad, complicidad y apertura al exterior son fundamentales para que la pareja se consolide y supere la exigencia de cambio continuo.
Maricel Chavarría
Familias inquebrantables, matrimonios para la eternidad, hogares indisolubles. Los antiguos vínculos que determinaban la vida del ser humano llevan camino de extinguirse en la posmodernidad. Establecer lazos con el prójimo depende únicamente del propio esfuerzo. Es el precio de la libertad, de andar suelto: lograr ese equilibrio imposible entre el impulso de estrechar lazos, pero manteniéndolos flojos para poder desanudarlos antes de que sean una carga o limiten severamente la libertad necesaria para relacionarse. “En este mundo de rampante individualidad, las relaciones son una bendición a medias”, afirma el sociólogo Zygmunt Bauman en Amor líquido.
En este marco de ambivalencia, sorprende la longevidad de las parejas que aún lo son, sobre todo de las que son relativamente jóvenes y que al casarse ya contaban con una ley del divorcio y una independencia económica para la mujer.
La Química de un misterio
Pero ¿cuál es la misteriosa fórmula de las parejas que duran? No sólo el flechazo y los 18 meses, que a lo sumo, dura el enamoramiento se ven condicionados por la química cerebral, con la segregación de feniletilamina que produce excitación y pasión emocional, los estrógenos y andrógenos que aumentan el apetito sexual.
La fidelidad también vendría condicionada por la vasopresina y la oxitocina, sustancias que fabrica el cerebro y que, en plena relación sexual, pueden liberarse en la sangre y crear un apego, un lazo. Así funciona en los animales, y la antropóloga Hellen Fisher asegura que en los humanos también. “No te acuestes con alguien de quien no te quieras enamorar”, aconseja.
Morgado, por su parte, cree que la influencia de estas hormonas queda disminuida por la enorme capacidad del córtex cerebral de crear relaciones sociales. “La relación afectiva y sentimental entre dos personas es mucho más que unas hormonas liberadas en un momento dado. Además de la química, está la fisiología, una educación, un pasado, un presente y una imaginación del futuro”, dice.
Pero la química explica en gran parte por qué la ruptura de una pareja longeva cuesta mucho más de encajar. Al superar la fase de enamoramiento, la pareja libera más endorfinas y encefalinas, sustancias similares a la morfina, que crea un estado de relax y tranquilidad. La euforia deja paso a un estado de bienestar y, en la ruptura, el drogadicto se queda sin las sustancias que le aportaban ese placer.
La clave: el diálogo
“El amor no es mágico”, apunta la psicóloga y sexóloga Carme Freixa. “Ni es irracional, pues no se trata de patologías del amor y dependencias emocionales, como vemos en mujeres maltratadas o en personas que temen al compromiso y se fugan cuando la relación se consolida. Hablamos de personas que, superada la ducha química que es el enamoramiento, manifiestan la voluntad de compartir su vida. Ese amor tiene connotaciones que van desde lo puramente fisiológico hasta la idea de proyecto en común. Y para que eso dure, deben trabajárselo, de lo contrario, se diluirá o se mantendrá por razones que nada tienen que ver con una relación positiva”. La clave, apunta Freixa, es una relación de tú a tú desde la autoestima, la empatía, el humor y la capacidad de seducción; es decir, de enviar comunicación positiva sobre lo que uno quiere y lo que le interesa: “Es absurdo pretender que si me quiere ya sabrá lo que quiero: hay que comunicarse”.
¿25 años? ¡Felicidades!
La pareja que resiste es la que más se acerca al trabajo en equipo, apunta María Palacín, profesora de Psicología Social de la UB. “Es un proyecto en común que caduca y que hay que seguir construyendo, que implica una comunicación eficaz para resolver conflictos y una sexualidad satisfactoria para ambos. Eso sí, debe nutrirse del exterior si se encierra demasiado, muere”. No es fácil, añade.
A quien cumple 25 años de pareja se le felicita. ¿Qué habrá hecho con la monotonía? ¿Y sin modelo de referencia de igualdad? Ahora pocos se resignan por circunstancias sociales de antaño. Aun así, la hipoteca une, los hijos siguen siendo una razón y el miedo a la soledad acecha. Además, la sexualidad se vive a menudo por separado, ya sea pactando o sin previo acuerdo.
La relación positiva de larga duración es posible siempre que intervenga la amistad, sostiene el filósofo Joan Carles Mèlich, ésta no pide intercambio sino reciprocidad -explica- y, a diferencia del enamoramiento, que sucede a nuestro pesar, se construye y se desea. “No concebir el amor-amistad con la pareja, dejarla fuera de esa agenda, es machista”, añade. A su juicio, si la longevidad de la pareja está en crisis es porque cada vez es más difícil establecer relaciones de amistad. “Son más bien de enamoramiento o de colegas, pero si la monotonía es fatal para la persona, también lo es una innovación tan veloz que nada deje estable. Ya era hora de que pudiéramos realizarnos sin pedir permiso, pero pensar que el proyecto vital se puede realizar en solitario es ignorar un problema. La soledad existencial”.
¿Qué soy para el otro?
Estoy porque lo quiero, porque me compensa. El psicoanálisis ve en esas explicaciones la envoltura de una verdad más compleja. “Hay algo en el otro que permite acoplarnos, lo importante es qué soy para el otro”, dice el psicoanalista Eugenio Díaz. “Si uno no sabe qué le engancha, no sabe de qué se está separando y por eso no puede separarse, sólo alienarse. Ese enganche es una referencia del pasado, la adscripción a un papel, por ejemplo: ser siempre el deseado, el maltratado. Ceder le da miedo porque teme desengancharse”.
© La Vanguardia
(The New York Times Syndicate)



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Etica para un verano recalentado

Ética para un verano recalentado
Existe un verdadero imperativo técnico, que está arrastrando al mundo a un progreso permanente aún en contra de la voluntad humana.
Manuel Guerrero A.
Hace tres décadas, acceder desde la capital a la costa para ir a la playa era un privilegio que sólo podía disfrutar un grupo reducido de personas. Y esto no sólo porque los pasajes en microbús fuesen onerosos para las mayorías, sino porque la propia capacidad técnica de transporte de pasajeros que existía era bastante rudimentaria. Hoy en cambio, cuando grandes grupos llegan en poco tiempo al litoral, sólo podemos permanecer un par de horas disfrutando del sol, pues gracias en parte a la propia técnica moderna que nos transporta, y al uso irreflexivo de muchos artefactos contaminantes, se ha debilitado la capa de ozono, lo que permite que recibamos mayor cantidad de radiación solar nociva para nuestra especie y la diversidad biológica.
Esta situación presenta un desafío para el desarrollo sustentable y para la ciencia. Aunque poca atención se le ha dado a una dimensión que quizá está a la base del problema: la ética con que regulamos nuestros actos. En efecto, en el mundo premoderno la naturaleza era concebida como algo permanente y estable, sobre la cual el hombre no tenía responsabilidad.
Por esto, la ética tradicional se encarga de regular preferentemente las relaciones con los hombres y no con la naturaleza, lo que resulta lógico para una técnica como el arado, cuyo alcance en el tiempo y en el espacio es muy limitado.
Sin embargo, la técnica moderna dista mucho de la tradicional, pues con su impulso dinámico, sus efectos se extienden en el tiempo y el espacio de modo antes inimaginado. Se puede incluso decir que actualmente existe un verdadero imperativo técnico, que está arrastrando al mundo a un progreso permanente aun en contra de la voluntad humana.
En este nuevo mundo, cualquier fin que el hombre se proponga, se intenta satisfacer de modo inmediato con nuevos medios que crea la técnica.
Pero una vez que se encuentran satisfechas dichas necesidades, nos encontramos con que la nueva técnica ha generado otras que antes no existían, que requieren, por tanto, de nuevos medios técnicos para ser satisfechas.
Se trata del círculo técnico actual que demanda innovación permanente y expansión por el mundo. Lo habrá vivido sin duda cuando siente que el computador o televisor nuevo que tenía, a pesar que sigue funcionando, no lo satisface, pues hay otros superiores en capacidad.
En nuestro mundo actual, la humanidad ha convertido al desarrollo técnico científico en prácticamente el único fin válido. Velozmente pasamos de la técnica mecánica a la química, la física, la termodinámica, la nuclear, hasta llegar hoy a la biotecnología. Si en las formas técnicas pasadas el hombre buscaba ejercer, aunque no lo consiguiera, un poder o dominio preferente sobre la naturaleza, con la biotecnología el hombre ha dirigido la técnica sobre sí mismo, volviéndose objeto de la técnica. Con ello, a diferencia de la época de la técnica tradicional, hoy la naturaleza sí se ha vuelto definitivamente vulnerable ante la acción del hombre.
A pesar de lo anterior, existe un total desfase entre los actuales alcances de la acción humana y los humanismos y éticas tradicionales. Por ello, se hace urgente y necesario plantear nuevos modos de regulación de las relaciones entre los hombres y la naturaleza, lo que pasa por (re)definir al hombre en forma integrada con ella. En realidad, se trata de disolver la dicotomía hombre-naturaleza.
Lo anterior implica que un humanismo que quiera estar a la altura de la época técnica en que vivimos necesita extender el imperativo de actuar responsablemente no sólo respecto de los demás seres humanos que conviven actualmente con él, sino también respecto de los que aún no han nacido y, por tanto, respecto de la naturaleza y la biodiversidad.
Hoy ya no basta obrar respetando al hombre para ser considerado bueno. Hoy se requiere que obremos de tal modo, como lo señala el filósofo Hans Jonas, que los efectos de nuestra acción sean compatibles con la permanencia de una vida humana auténtica sobre la tierra. Debemos obrar de tal suerte, que lo que hagamos no sea destructivo para la futura posibilidad de esa vida que llamamos ser humano. Incluso cuando entusiasmados vayamos a descansar a las playas del litoral central o a disfrutar del verde de los bosques del sur.

23.1.07

La P.S.U y la brecha educacional

PSU y brecha educacional
Lisandro Castillo

Una vez más los resultados de la PSU dejan al descubierto nuestro talón de Aquiles en materia educacional: la brecha de la calidad entre los establecimientos particulares pagados, subvencionados y municipales. Pero, ¿por qué sigue sucediendo esto si el presupuesto del país para la educación municipal y particular subvencionada se ha incrementado en casi diez veces entre 1990 y 2006?

La calidad de la educación no se puede medir sólo por resultados de una prueba. Esta evaluación debe hacerse en función de numerosas variables como: gestión curricular, calidad y perfeccionamiento docente, infraestructura, gestión administrativa, metodologías de enseñanza centradas en el aprendizaje, planificación de la gestión, etc. Variables que deben ser también evaluadas en forma permanente, con instrumentos perfeccionados y con participación de todos los actores educativos. Los actores educativos deben asumir una acción proactiva y ya no más sólo reactiva: menos crítica y más manos laboriosas empeñadas en sacar adelante la educación.

Se requiere una comunidad educativa con un rol más proactivo y al lado de la escuela, no más en una posición de trinchera. Imaginemos cuánto más avanzaríamos si toda esa energía de padres y apoderados la ocupáramos en apoyo de idea y acciones concretas para la escuela. Ya es tiempo de focalizar los recursos directamente en las escuelas, los docentes y en el aula, donde están los niños, niñas y jóvenes y sucede el hecho educativo.

22.1.07

La odisea del dolar débil

La odisea del dólar débil


Los chinos, hasta ahora, no tienen la intención de “ceder”. No quieren sacrificar

el recurso principal de su crecimiento, las exportaciones, para lograr el equilibrio

financiero de Estados Unidos. ¿Están empujando a la ruina a Estados Unidos, ya sea cínica o inconscientemente? Ciertamente no, o al menos no todavía.



La Nación


Estados Unidos estaba atascado en Vietnam. El 15 de agosto de 1971, Richard Nixon declaró la inconvertibilidad del dólar en oro. Los años setenta fueron años de un dólar débil. Diez años después, los Estados Unidos de Reagan se rearmaron y la Unión Soviética se desplomó: fueron años de un dólar fuerte. Y, en el presente, cuando Estados Unidos vive en Irak su segundo Vietnam, las mismas causas parecen producir los mismos efectos. El dólar está débil y roza sus niveles más bajos en la historia.

El vínculo entre el valor de la moneda de un país y el de sus ejércitos, sin embargo, no tiene nada de político. Cuando se inicia una guerra, ésta hace que aumente el déficit, el cual debe financiarse atrayendo los ahorros extranjeros. El país debe aumentar sus tasas de interés, lo que revalúa el valor de su moneda. Cuando la guerra se termina, hay que reembolsar las deudas, liberar excedentes. A medida que el país restablece el equilibrio de sus cuentas, las tasas de interés bajan y la moneda se deprecia. La moneda fuerte es “La Iliada”, la moneda débil, “La Odisea”, por decirlo con una metáfora de Alexandre Adler.

Esta secuencia de préstamo y después reembolso está efectivamente en marcha hoy en día, pero en términos novedosos que la vuelven más compleja. En efecto, hay dos mares de fondo que explican, más allá del déficit público, el deterioro de la balanza de pagos estadounidense.

El primero es el apetito insaciable del consumidor estadounidense por los productos importados, en especial los procedentes de China. Es la “walmartización” de la sociedad estadounidense, su desindustrialización, lo que ha aumentado en 50% el índice de importaciones estadounidenses en menos de diez años. La otra tendencia es la sed de los inversionistas extranjeros por los títulos financieros estadounidenses, que le permiten a Estados Unidos financiarse sin dificultades aparentes. Por decirlo rápidamente: China le vende a Estados Unidos productos industriales baratos y también le permite comprárselos a crédito.

Algunos autores hablan de un nuevo “Bretton Woods” para llamar a este sistema, en referencia a la conferencia de ese nombre que se celebró en julio de 1944. Keynes, representante en ese tiempo del Tesoro británico, soñaba con un mecanismo con el que los países deficitarios pudieran beneficiarse después de la guerra de líneas de crédito automáticas. Estas estarían financiadas por la creación de una moneda supranacional, que él quería llamar “bancoro”, emitida por un verdadero banco central mundial.

Pero el Gobierno estadounidense argumentó entonces que no podía aceptarse un sistema en el que los países deficitarios se beneficiaran de un cheque en blanco. ¿Quién garantizaría que el deudor pagaría sus deudas? Keynes replicaba que la carga correspondía a los propios países acreedores: éstos sólo tenían que gastar más para restablecer el equilibrio de los pagos internacionales. Por una formidable ironía del destino, es más o menos algo parecido lo que Estados Unidos le dice hoy a China: el déficit de nosotros es el excedente de ustedes, la carga de reabsorberlo le corresponde a ustedes, consumiendo más y reevaluando el yuan.

Los chinos, hasta ahora, no tienen la intención de “ceder”. No quieren sacrificar el recurso principal de su crecimiento, las exportaciones, para lograr el equilibrio financiero de Estados Unidos. ¿Están empujando a la ruina a Estados Unidos, ya sea cínica o inconscientemente? Ciertamente no, o al menos no todavía. Estados Unidos tiene una deuda considerable, que se eleva al 100% de su producto interno bruto. Pero tiene también créditos en el resto del mundo que representan cerca del 80% del PIB. Ahora bien, a pesar de ese desequilibrio, los ingresos recibidos a título de sus créditos sobre el resto del mundo son superiores al peso de las cargas financieras pagadas al extranjero. ¿Cómo es posible?

Según un cálculo realizado por Pierre-Olivier Gourinchas y Hélène Rey, Estados Unidos pagó un rendimiento medio de 3,5% a sus acreedores, mientras percibió un rendimiento de 6,8% de sus inversiones. Lo esencial de la deuda estadounidense efectivamente es obligatorio, mientras que lo esencial de sus activos está constituido por acciones e inversiones directas.

Para retomar la fórmula de Gourinchas y Rey, Estados Unidos se ha convertido, en el curso de los últimos veinticinco años, en un inmenso “fondo especulativo”, un capital de riesgo: emite deuda barata y compra títulos de riesgo de rendimiento superior. En los términos de la teoría del comercio internacional, se diría que Estados Unidos dispone de una ventaja comparativa, su propio sistema financiero, gracias al cual puede beneficiarse de una transferencia de riquezas que equivale a 20% de su PIB.

Este maná, no obstante, está en vías de agotarse. ¿Qué sucederá entonces? La solución está en el título de este artículo: el dólar débil. Las deudas estadounidenses se extienden en dólares mientras que 70% de sus activos está en moneda extranjera. Así, una devaluación de 35% del dólar podría anular de un golpe el endeudamiento neto de Estados Unidos. Le permitiría también reducir su déficit externo, el cual ronda el 7% del PIB. Según los cálculos econométricos disponibles, una baja de 10% del dólar reduce en 1% el déficit estadounidense. Una depreciación de 35% reabsorbería cerca de la mitad del déficit actual, lo que podría bastar en una primera etapa.

El dólar ya ha recorrido dos terceras partes del camino con respecto del euro. El problema es que la devaluación de la moneda estadounidense debe de obtenerse en consideración de los principales socios comerciales de Estados Unidos. Según la media ponderada por el peso de sus intercambios, la depreciación de la moneda estadounidense actualmente es desdeñable. Si Asia -en especial Japón- sigue enganchada al dólar, el euro deberá encajar él solo el golpe de un dólar débil, lo que amplificaría la depreciación prevista. Peor aun, si el despegue del dólar con relación al euro fuera inquietante, los acreedores de Estados Unidos (en especial los países exportadores de petróleo) tendrían la tentación de liquidar sus haberes en dólares. El fondo especulativo estadounidense podría sacudirse violentamente y el euro alcanzaría niveles catastróficos.

No hemos llegado a eso, pero una cosa parece segura. El dólar ya ha vivido muchos ciclos de alzas y bajas, cada uno de los cuales duró siete años en promedio. El nuevo ciclo, sea cual fuere la magnitud final de la baja, habrá de durar más. La magnitud del déficit, el peso de la deuda y la nueva implicación con Asia mantendrán al dólar bajo presión. La odisea estadounidense será larga.

18.1.07

Bush es incapaz de reconocer la realidad tal como es

Bush es incapaz de reconocer la realidad tal como es”
El profesor de economía política internacional en la Universidad Johns Hopkins califica el nuevo plan del Presidente norteamericano para Irak como “una vieja estrategia aplicada a una nueva situación” y lo desahucia. También es fuertemente crítico con las visiones neoconservadoras en la Casa Blanca que tienden a repetir los errores en Líbano e Irán.
Daniel Vernet
-La “nueva estrategia” del Presidente Bush en Irak ¿es verdaderamente nueva o es la vieja en un envase nuevo?
-Es la vieja estrategia aplicada a una nueva situación y es por eso que no puede funcionar. La consideración en la base de esta política es que en Bagdad hay una especie de Gobierno democrático, por encima de las facciones religiosas, atacado por diversas fuerzas religiosas. El objetivo, por lo tanto, es sostener militarmente a ese Gobierno. Esta política es simplemente errada. El Gobierno de (Primer Ministro Nuri) Al-Maliki es parte integrante de la cuestión religiosa. Representa a una de las comunidades que luchan por el poder. El objetivo no declarado del plan anunciado por George W. Bush es neutralizar al clan de Moqtada al-Sadr. El problema está en que ese grupo representa tal vez a la comunidad más poderosa de Irak. Es difícil arremeter militarmente contra una gran parte de la población.
-¿Diría usted que en Irak hay una guerra civil?
-En Estados Unidos tenemos un debate estúpido sobre la definición técnica de guerra civil. Yo creo que se trata de un conflicto multidimensional, una lucha por el poder según líneas divisorias religiosas y étnicas.
-¿Cómo explica usted que el Presidente y sus consejeros parezcan no comprender la verdadera naturaleza de la situación?
-A pesar de las últimas elecciones en Estados Unidos y de las críticas formuladas a la administración, hay una incapacidad de reconocer la realidad tal como es. Uno de los momentos más significativos fue la recepción que se ofreció a Donald Rumsfeld cuando abandonó el Pentágono. George W. Bush declaró que la invasión de Irak representó una “marejada en la historia de la libertad humana”. Da la impresión de que viven en otro mundo.
-¿Es una especie de ceguera ideológica?
-En el último discurso de Bush figura toda esta retórica sobre la Segunda Guerra Mundial: “Hay fuerzas democráticas que esperan que les ayudemos…”.
-El senador Ted Kennedy declaró que Irak era el Vietnam de George W. Bush. ¿Tiene razón?
-En cierto sentido sí. Irak es sin duda el mayor desastre de política exterior, después de Vietnam.
-También se escuchan, incluso en los ambientes liberales de EEUU, comparaciones con la guerra fría, entre el fundamentalismo musulmán y el comunismo…
-Creo que el más gran error cometido por EEUU tras los atentados del 11 de septiembre fue exagerar los desafíos y la amenaza. En esa época sin duda no había más de dos o tres docenas de personas en el mundo capaces de ejecutar ese tipo de ataque terrorista contra EEUU y dispuestas a hacerlo. El resultado de nuestra mala gestión ha sido una especie de profecía autocumplida. En la actualidad, el paralelo con la guerra fría me parece dudoso. El Islam no es comparable al comunismo y el radicalismo islámico es más complicado ya que es un fenómeno cultural más complejo de enfrentar que una amenaza ideológica. Ese tipo de discurso es una forma de movilizar a la opinión pública en torno del Presidente, pero también es una manera de sabotear toda comprensión del problema.
-¿Cómo puede influir sobre la política exterior la mayoría demócrata del Congreso?
-En nuestro sistema constitucional, la política exterior es controlada por el Presidente. Los demócratas sólo pueden actuar sobre el presupuesto militar, pero no lo harán, para no exponerse a reproches de que no apoyan a nuestros soldados. Después del 11 de septiembre participé en numerosas discusiones estratégicas con demócratas que buscaban formular otra política exterior. Y cada vez se estrellaban contra este obstáculo: era políticamente imposible definir con precisión la amplitud de la amenaza porque no hay riesgo cero.
LÍBANO E IRAN
-¿Cuál fue el error en Irak: la guerra misma o la manera de manejarla?
-El problema es la guerra misma. Lo que ahora dice un cierto número de neoconservadores (“la idea era buena pero la ejecución fue mala”) tiene un fondo de verdad. La puesta en práctica estuvo, por cierto, muy mal conducida, pero pienso que el mismo concepto fundamental estaba errado. La cosa que más me repugna es que la misma forma de pensar todavía se aplica con el Líbano e Irán, sin ninguna reflexión sobre las lecciones a extraer de la aventura en Irak. Los neoconservadores postulan bombardear complejos nucleares iraníes. Es simplemente una locura.
-¿Espera usted que el Presidente tome la decisión de bombardear Irán?
-He escuchado de parte de varias personas supuestamente informadas que George W. Bush piensa que debe demostrar determinación, a pesar del estado de la opinión pública.
-A propósito del Líbano y del conflicto palestino-israelí, ¿cree usted posible relanzar el proceso de paz, con la esperanza también de que los avances en este caso puedan facilitar una solución en Irak y en toda la región?
-No creo que lo que pueda pasar en el frente palestino-israelí tenga una gran influencia en Irak. Pero siempre es buena idea para EEUU hacer esfuerzos, aún si las posibilidades de reinvertir en el proceso de degradación actual sean muy débiles.
-¿Cómo ve usted las tentativas de los europeos para arreglar el tema nuclear iraní mediante negociaciones?
-Los iraníes quieren tener el arma nuclear y nada que se les pueda ofrecer los desviará de este objetivo. Hasta la llegada al poder de Mahmoud Ahmadinejad, había una posibilidad real de una gran negociación, pero los europeos solos no estaban en condiciones de proponerla. Si EEUU hubiese estado dispuesto a establecer relaciones diplomáticas con Teherán y a reconocer el papel de Irán como potencia regional, una solución global habría sido posible. Es mucho menos probable ahora. Pienso que Irán tendrá armas nucleares.
FIN DEL “MOMENTO UNILATERAL”
-En EEUU hay un debate sobre la política exterior para después de 2008. Usted pregona un “wilsonismo realista”. Otros politólogos hablan de “realismo progresista”. La retórica sobre la promoción de la democracia ¿proseguirá o surgirá un nuevo aislacionismo como reacción a Bush?
-Ese último riesgo existe. Personas serias piensan que hay que terminar con este cuento de la promoción de la democracia. Pero mi forma de promoción de la democracia, utilizando el “soft power”, tiene también numerosos sostenedores. Lo que cambiará es el discurso, las grandes frases del Presidente sobre “el momento histórico decisivo”, etc., y, con certeza, el uso de la fuerza al servicio de la democratización. Hasta el entorno de George W. Bush ha abandonado ahora el tema de la democratización del Medio Oriente.
-¿Cuáles son las consecuencias de la pérdida de credibilidad y de legitimidad de la potencia estadounidense a causa de la guerra en Irak?
-Uno de los principales problemas tiene que ver con la redefinición del “soft power”. En su origen estaba basado en la imagen, los principios, los valores. Sobre estos puntos los daños son considerables. En el tercer mundo el modelo norteamericano, el mercado, la democracia, ya no se toman en serio. Cuando hablamos de derechos humanos, se nos responde: Abu Ghraib. Hay, por otra parte, una reacción más general contra el modelo liberal y la globalización, encarnada por ejemplo por Hugo Chávez. La guerra en Irak no la creó, pero la política de Bush la aceleró.
-Lo que se ha llamado el “momento unilateral” de EEUU habrá sido entonces de corta duración…
-Era inevitable. El hecho que un país, en este caso EEUU, pueda actuar sobre los otros sin que éstos puedan tener alguna influencia sobre ese país, provoca resentimiento. Pero, una vez más, la administración Bush ha acelerado ese proceso.
-¿Será muy difícil reparar los daños?
-Pienso que es asunto a lo menos de una generación. No comprendo que todavía no se haya cerrado la prisión de Guantánamo. Ese sería el punto de partida de ese proceso de reparación.
©Le Monde

Aviso de tormenta en la Iglesia Católica

Aviso de tormenta en la Iglesia Católica
Si bien se aprecian las cualidades intelectuales y espirituales de Benedicto XVI, si no es posible desmentir su popularidad, como puede juzgarse por el número de visitantes en la plaza de San Pedro, ¿no habrá sido sobrestimada su capacidad como hombre de Gobierno? Pues las decisiones tardan, los designios faltan, las decepciones se acumulan.
Henri Tincq
El barco hace agua. Símbolo de un catolicismo tradicional y resistente, la Iglesia de Polonia, alcanzada por su pasado, está en plena crisis.
Como la de España, que sufre por adaptarse a una Europa laica y libra la guerra al Gobierno socialista. Como la de Italia, activa en todos los frentes -la bioética, las alianzas civiles (en las que los tradicionalistas ven un substituto espurio del matrimonio), la eutanasia- para defender sus posiciones hasta la intransigencia y que la hizo negarse a oficiar funerales religiosos para Pier Giorgio Welby, enfermo terminal que, a pedido suyo, fue desconectado de las máquinas que lo mantenían con vida artificial. El país entero condenó esa falta de caridad por parte de una iglesia que, pocos días antes, no había tenido empacho en celebrar las exequias religiosas de Augusto Pinochet.
¿Y qué puede decirse de las afligidas iglesias de Bélgica, de los Países Bajos y de los países ex comunistas (a excepción de Polonia), o de las iglesias paralizadas por los escándalos de los sacerdotes pedófilos, como es el caso de Irlanda y Estados Unidos?
En ese ambiente, casi podríamos pensar que Francia se retiró muy a tiempo del peligro. Aquí son buenas las relaciones entre el estado y la Iglesia, que por grado o por fuerza se ha adaptado a la tradición laica. Pero los franceses, que son poco practicantes, cada vez se declaran menos católicos.
Y es esa Iglesia debilitada la que el día de mañana podría ser golpeada en plena cara por el proyecto de Roma de otorgar más facilidades a la misa conforme el rito tridentino, celebrada en latín y de espaldas a los fieles, medida que la gran mayoría de los fieles considera una regresión.
El decreto (“motu propio”) del Papa ha sido aplazado por la presión de los obispos franceses pero, después de las crisis en Polonia, España e Italia, sería difícil que Benedicto XVI corriera el riesgo de echarse en contra a Francia.
El barco hace agua, en primer lugar, en Roma. La sucesión de deslices que desde hace algunas semanas se han relacionado con las acciones del Papa causa problemas. Ya terminó la luna de miel con este teólogo curtido, que sorprendió por la altura de su visión y su estilo humilde. Y se insinúa la duda: si bien se aprecian las cualidades intelectuales y espirituales de Benedicto XVI, si no es posible desmentir su popularidad, como puede juzgarse por el número de visitantes en la plaza de San Pedro, ¿no habrá sido sobrestimada su capacidad como hombre de Gobierno? Pues las decisiones tardan, los designios faltan, las decepciones se acumulan.
Sin duda, sería imprudente hacer una amalgama de dos polémicas de naturaleza diferente, pero es su sucesión lo que crea la imagen de un Papa poco preparado para su función y que, mal acompañado, acumula las torpezas.
Cada una tiene su génesis: subestimó el carácter difamatorio para los musulmanes de su discurso de Ratisbona, Alemania, sobre la fe y la violencia; respetuoso de la antigua tradición litúrgica, se empeñó en terminar con el cisma lefebrista haciendo concesiones sobre la misa en latín; aplicó una rígida moral católica en el caso de Welby, moral que prohíbe todo atentado contra la vida desde su concepción (el aborto) hasta su término (la eutanasia); en fin, desconoció los detalles de los archivos polacos que acusan a sacerdotes comprometidos con los servicios secretos de su país en la época comunista.
En cada ocasión, el restablecimiento del pontífice ha sido espectacular, pero ha ido seguido de otro golpe de timón. Con el Islam se encontró una salida honrosa a la crisis, gracias a la visita de Benedicto XVI a la mezquita Azul de Estambul que, si bien selló la reconciliación, indignó a algunos católicos, escandalizados de ver a su Papa orando en un sitio musulmán.
Ocurrió la misma confusión tras la renuncia del efímero arzobispo de Varsovia: si bien algunos admiraron la forma valerosa en la que el Papa tomó su decisión, una vez convencido de que el hombre designado al cargo no había dicho toda la verdad, muchos se asombraron por la falta de vigilancia del Vaticano, que lo nombró y lo apoyó. Además, en Polonia se levantaron voces para expresar su indignada sorpresa de que no se les pidiera cuentas también en España a los obispos y sacerdotes implicados con el franquismo, ni en América Latina, a quienes colaboraron con las dictaduras de Argentina y Chile, entre otras.
En pocas palabras, esos deslices revelan un desconcierto inhabitual en la cumbre de la Iglesia Católica. Y las críticas empiezan a llover. Se dirigen a la aparente sumisión del Papa a una curia que no se ha renovado tanto como se había anunciado. Benedicto XVI restructura su Gobierno a pasos pequeños.
Y, como si quisiera asegurarse, nombra a sus antiguos colaboradores en la prefectura de la Fe: Tarcisio Bertone, nuevo secretario de Estado; Claudio Hummes, brasileño, recién nombrado prefecto del Clero; Ivan Dias, indio, flamante prefecto de Evangelización. Pero estos hombres aún no pesan en una curia heredada de Juan Pablo II, que sigue dominada por los partidarios de una gestión ultraprudente.
También hay críticas por el retraso en el tratamiento de los temas candentes, como es el de los divorciados vueltos a casar. O el del preservativo, en el cual se había prometido atenuar la posición de la Iglesia, mientras que incluso cardenales de peso (Danneels en Bruselas, Lustiger en París, Agrée en Abiyán) reiteran desde hace veinte años que la prohibición del condón no es sostenible ante una tragedia tan absoluta como la del sida.
Hay retraso también en la solución de sucesiones de envergadura, como la del cardenal Ruini, vicario de Roma que bloquea toda evolución de la Iglesia italiana, de la cual él es el jefe; la del cardenal colombiano López Trujillo, conservador que dicta la posición romana sobre la ética sexual y la familia; la del cardenal Poupard, encargado del diálogo con la culturas y con el islam, pero que no fue informado del discurso de Ratisbona.
En fin, crecen las críticas contra la ausencia aparente de ambición mundial de un pontificado en el que dominan el peso de Europa y la obsesión del papa alemán por la “muerte de Dios” y la “dictadura del relativismo”. ¿Cuál es su posición sobre la relación entre la fe y las culturas lejanas, la coexistencia con el proselitismo de las iglesias evangélicas en las metrópolis urbanas, la emergencia de la India y de China, la intensificación de los flujos migratorios de los países pobres?
Contrariamente a su predecesor que, elegido a los 58 años de edad, pudo abstraerse de la Curia para recorrer los países del Sur, donde se juega el porvenir de un cristianismo que ha cambiado de color, Benedicto XVI, de 79 años, aún no ha salido de Europa. Ya tiene programado un viaje a Brasil para mayo. Ahí podría abrir un nuevo capítulo, pero hay que tener cuidado de no olvidar que la “mundialización” de la acción, del pensamiento y de los viajes de Juan Pablo II no impidió la extrema centralización de su Iglesia.
Si recuperara la inspiración del Concilio Vaticano II -mayor autonomía a las iglesias locales, gobierno más colegiado, reforma de la Curia y del papado, apertura ecuménica-, que fueron puestas en sordina por Juan Pablo II, la Iglesia Católica podría adaptarse a su tiempo y reencontrar su dimensión de universalidad.

16.1.07

Sexo / pura Paja

Sexo / Pura paja

Podrá haber mucha apertura sexual, pero la masturbación sigue siendo uno de los instrumentos de placer más usados por hombres y mujeres.
CUANDO FRANCISCO, 31 años, vio a su padre, de 60, masturbándose en el baño, casi le da un soponcio. Como nunca lo ha notado especialmente cariñoso con su madre, lo primero que se le vino a la cabeza fue que le estaba siendo infiel. Eso mismo le pasó a una paciente del doctor Carlos Pol, psiquiatra y sexólogo, cuando en plena terapia de pareja, la mujer le dijo que dudaba de la fidelidad de su esposo porque lo había encontrado con las manos en la masa frente al computador. "La del problema era ella, por sus prejuicios -explica Pol-; autosatisfacerse es de lo más natural, y es mejor que irse a buscar a otra".
La masturbación no sólo no es mala, sino que es un derecho, incluso proclamado oficialmente durante el XV Congreso Mundial de Sexología, celebrado en París en 2001. Allí los expertos recordaron que no es ni pecado, ni perversión, ni vicio, ni trastorno de la personalidad. Incluso hace parte de las terapias para eyaculadores precoces y mujeres anorgásmicas, ya que ayuda a conocer el ritmo y la sensibilidad de cada cual y cuánto se demora en alcanzar la meseta preorgásmica, etapa previa al estallido del orgasmo.
Por el contrario, los especialistas afirman que no masturbarse sí es motivo de preocupación. "Las mujeres que no se masturban son completamente anorgásmicas en su inmensa mayoría, casi en un 95%", escribe el doctor Jesús Ramos, psiquiatra del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, en el libro Un encuentro con el placer: la masturbación femenina. "Si existe un silencio intencionado socialmente de la masturbación masculina, por calificarla de vicio o pecado, la femenina ni siquiera se menciona", explica el doctor Pol. Sin embargo, el estudio del doctor Ramos concluye que entre el 85% y el 93% de las mujeres orgásmicas se masturban.
Pecado original
La masturbación es inherente a la naturaleza del hombre y de la mujer. En la adolescencia es considerada como una vía primaria de autosatisfacción; en la adultez, es una forma de reconocimiento. Sin embargo, carga con un peso social que todavía hace que la gente se sonroje al mencionarla, aunque le parezca exquisito practicarla.
Todo porque el onanismo fue condenado por la propia Biblia. Cuenta el libro del Génesis que a Onán, segundo hijo de Judá, la Ley Judía lo obligó a casarse con Tamar, esposa de Er, su hermano fallecido. Por temor a que, según las leyes de la época, sus hijos con Tamar fueran considerados como de Er, Onán decidió no tener hijos con ella, para no perder los derechos de la herencia. En consecuencia, cada vez que copulaban, Onán vertía su semen sobre el vientre de Tamar. Por su codicia, Dios lo castigó con la muerte.
A partir de entonces, la masturbación fue catalogada como un pecado durante siglos por usar el placer sin fines reproductivos. De ese sentimiento de culpa quedan rezagos. Alrededor de las 3.000 preguntas que le llegan al doctor Pol a su correo haciéndole consultas sobre todo tipo de inquietudes sexuales, 25% tienen que ver con la masturbación.
Pero si la religión fue mojigata, la ciencia no se quedó atrás. En 1758, el reconocido doctor suizo Simon-André Tissot en su libro Onanismo -que fue editado 63 veces de 1760 a 1905- escribió cómo la masturbación, incrementando la presión sanguínea en el interior del cráneo, conducía a la locura y, en muchas ocasiones, a la muerte. Fue el comienzo de una mitología que creció hasta inventar que quien la practicara se podía quedar ciego, le saldrían pelos en las manos o empezaría a babear, entre otras muchas afirmaciones.
Aunque el tabú ha ido desapareciendo, y hoy cada quien se masturba cuando se le antoja, los expertos han intentado detectar por qué muchos hombres y mujeres la siguen practicando incluso después de casados.
Una de las razones es la insatisfacción, en la mayoría las ocasiones derivada de una mala relación de pareja. Sin embargo, también están los casos de aquellos con una vida sexual activa y placentera, pero que disfrutan por igual de la masturbación. "Eso es hedonismo intimista -explica Pol- porque no todo coito es tan gratificante, la persona puede quedar con hambre y requerir un suplemento, lo cual no quiere decir que sea patológico o anormal".
Javier, de 37 años, tiene sus razones para disfrutarla: "Quita la arrechera, ayuda para que uno no esté haciendo llamadas malditas y confirma que es una delicia estar solo". Pedro, de 32, lo tiene aún más claro: "Porque nadie se conoce mejor que uno mismo". Y Juan Fernando, de 35, concluye: "ese placer no lo encuentras nunca en una relación sexual". O si no, que lo digan las mujeres, que siempre se quejan de que los hombres nunca piensan en ellas durante la relación. Carolina, de 33 años, se masturba desde su adolescencia, y ha descubierto que lo disfruta mucho haciéndolo con su pareja, con la que lleva un lustro. "Al verme masturbándome -cuenta- aprendió cuáles eran las zonas que más me causaban placer y eso nos benefició a ambos". Por eso debe ser que a pesar de que cada día las relaciones son más abiertas, el placer individual no lo reemplaza nada ni nadie.

CUANDO ES DEMASIADO
La masturbación se vuelve un problema cuando es un hecho compulsivo. Cuando es la única forma de gratificación sexual y cuando produce la necesidad de estar masturbándose permanentemente -12 a 15 veces al día- causando un agotamiento físico notorio que lo hace perder cualquier tipo de atención.
También hay personas obsesivas que por el terror al sida, prefieren la masturbación a cualquier relación de pareja. "Estas personas están en una situación fronteriza -explica el psiquiatra Carlos Pol- porque la obsesión por evitar el contagio los puede llevar a la incomunicación".

El Mundo no es plano, es cada vez más redondo

El mundo no es plano: es cada vez más redondo
En “El mundo es plano” Friedman escribe: “Me asombra cuán incisivamente detalló Marx las fuerzas que estaban aplanando al mundo durante el ascenso de la Revolución Industrial y cómo predijo la manera en que estas mismas fuerzas seguirían aplanándolo hasta el día de hoy”.

David Reiff
LOS APÓSTOLES de la globalización todavía sacan la voz y es comprensible que lo hagan. Desde la caída del comunismo, ha imperado un consenso en prácticamente cada rincón del mundo productivo (sobre todo en Norteamérica, Europa y Asia oriental) respecto de que la humanidad ha entrado a una especie de tierra prometida.
El planteamiento señala que hoy existe una sola economía mundial, basada en un solo sistema económico llamado capitalismo; un solo sistema político sustentado en diversas versiones de la democracia liberal, aunque con lamentables retrocesos en algunos países; y una tecnología homogeneizadora basada en la convergencia de la tecnología computacional, las fibras ópticas y avanzados diseños de software, que hacen que cada persona en este planeta sea, o bien un efectivo ciudadano global, o por lo menos uno potencial, incluso en los desfavorecidos países del Medio Oriente o del África subsahariana.
Hubo en los últimos 20 años dos grandes campeones de esta visión. El primero fue el cientista político Francis Fukuyama, cuya extraña síntesis de materialismo y filosofía hegeliana lo llevó a declarar que la historia (en el sentido del conflicto entre ideologías y creencias irreconciliables) había llegado a su fin. El segundo es el columnista de “The New York Times” y escritor Thomas Friedman, quien hizo la crónica del ascenso de este mundo global interconectado en un libro de gran venta, “The Lexus and the Olive Tree: Understanding Globalization” y que ahora ha llevado su punto de vista a un nuevo nivel en su reciente libro “El mundo es plano”.
Ni Fukuyama, que estuvo mucho tiempo vinculado con el movimiento neoconservador hasta su reciente apostasía (que ocurrió cuando la magnitud del fracaso de Estados Unidos en Irak se hizo innegable), ni Friedman, cuyos conceptos políticos son los de un liberal de centro, al menos en parámetros estadounidenses, pueden de ninguna manera ser considerados izquierdistas.
Y, sin embargo, ambos han reconocido derechamente su deuda con Karl Marx. En “El mundo es plano” Friedman escribe: “Me asombra cuán incisivamente detalló Marx las fuerzas que estaban aplanando al mundo durante el ascenso de la Revolución Industrial y cómo predijo la manera en que estas mismas fuerzas seguirían aplanándolo hasta el día de hoy”. Este mundo plano de mercados perfectos, un mundo sin fronteras, y el fin de las ideologías (al menos de todas las ideologías menos el capitalismo), no deja de ser una gran idea. Aunque su argumentación está salpicada de marxismo (según su propia y alegre confesión, del marxismo del tipo más intransablemente determinista), la descripción de Friedman sobre el futuro común del mundo contiene también más de un toque del perpetuamente optimista Doctor Pangloss de Voltaire.
Porque en el mundo plano de Friedman, la tecnología, cualesquiera sean sus costos de corto plazo (como ocurre con la creciente brecha digital), siempre es a lo menos potencialmente empoderadora. En él, no importa cuán alienante sea la tecnología (en el sentido de convertir a los vecinos reales en extraños virtuales y a los extraños en vecinos virtuales), es también potencialmente emancipadora. Dislocaciones económicas severas (como la externalización de empleos desde, digamos, Estados Unidos a la India) son una oportunidad para la transformación creativa. Y hasta una crisis grave como el calentamiento global es una oportunidad para crear empleos. Ningún proceso, no importa cuán peligroso, es causa de alarma.
Sí: el mundo plano de Friedman es un lugar atractivo. Pero, parafraseando una observación del ex secretario de Estado Henry Kissinger, ¿tiene su versión de lo que llama globalización “desatada” la ventaja agregada de ser verdadera? Friedman cita aprobatoriamente a un empresario que le dijo que “se necesita una cuota de fe, basada en la economía, para decir que habrá nuevas cosas por hacer”. Y el propio Friedman añade: “siempre ha habido nuevos trabajos que hacer y no existe razón fundamental para creer que el futuro será diferente”.
A pesar de su extraordinaria curiosidad y diligencia como reportero, Friedman ha dedicado poco tiempo a los sindicalistas o a los científicos medioambientales. Si lo hubiera hecho, habría tenido que modificar radicalmente la visión rosa de un mundo plano con la que cierra su libro, un mundo en el cual una nueva generación “se despierta cada mañana y no sólo se imagina que las cosas pueden ser mejores, sino que también convierte en actos esa imaginación cada día”. Se habría, por ejemplo, visto obligado a considerar la posibilidad muy real de que, como afirma el reciente Informe Planeta Vivo 2006 del World Wildlife Fund, “durante los últimos 20 años hemos venido excediendo la capacidad de la Tierra para sustentar nuestros estilos de vida y necesitamos parar. Debemos equilibrar nuestro consumo con la capacidad natural del mundo para regenerarse y para absorber nuestros desperdicios. Si no lo hacemos, nos arriesgamos a un daño irreversible”.
Con las tendencias actuales, continúa el informe, “para el año 2050 la humanidad requerirá recursos a una tasa dos veces mayor a la que la Tierra puede generarlos”.
Friedman es un tipo decente y bien intencionado, pero su embeleso por los líderes empresariales, tecnólogos, emprendedores y futurólogos le ha llevado a creer que está reseñando el nacimiento de un mundo cuando, en realidad, su mundo plano sólo existe en ciertas partes del planeta y entre ciertas poblaciones. Y es probable que sea transitorio, porque la catástrofe medioambiental en ciernes no sólo implicará calentamiento global sino también guerras por los recursos naturales (sobre todo por el agua), y porque es dable esperar aumentos de la población en un mundo que, a pesar de todos sus Bangalores y Sillicon Valleys, no puede generar empleos decentes para los más de seis mil millones de personas que viven ya en este frágil planeta. Por tomar sólo un ejemplo, India, que Friedman pone como modelo, ha producido efectivamente una cantidad sin precedentes de empleos para la clase media. Pero las cifras absolutas de pobres también están creciendo y han hecho surgir tensiones sociales. Estas tensiones han contribuido a las rebeliones de orientación maoísta que están asolando a varios estados del este y del sur del país. O, por poner otro ejemplo, el mundo plano que Friedman avizora es fundamentalmente secular. Pero si algo nos han enseñado los primeros años del siglo 21, es que la fe es dinámica y que es improbable que ceda en importancia.
El subtítulo que pone Friedman a su libro es “Una breve historia del siglo veintiuno”. Lo que en realidad ha hecho, no obstante, es hacer la crónica de apenas un instante breve y triunfalista en que los capitalistas y los tecnólogos creyeron estar creando un nuevo mundo. Como incluso lo demuestra una lectura sumaria de los diarios, ese mundo se está ahogando en sangre, fuego y fanatismo desde Katmandú a Bagdad, desde las barriadas de Yakarta a las residencias del sur de Londres, y desde los hielos que se derriten en el Polo norte al Sahara, expandiéndose inexorablemente hacia el sur. ¿Un mundo plano? Para nada. Tendremos suerte en mantener uno redondo.

(David Rieff es columnista y autor de siete libros, entre ellos “Una cama para la noche: el humanitarismo en crisis” y “Matadero: Bosnia y el fracaso de Occidente”)
(The New York Times Syndicate)

15.1.07

El nuevo Ipod de Apple

Apple presentó el iPhone, una mezcla entre iPod y teléfono móvil Hay dos modelos, de 500 y 600 dólares. Se empezará a vender en E.U. en junio. A Europa y Asia llegará a finales del 2007.

Su principal novedad es la pantalla táctil con íconos grandes y fáciles de identificar.
El iPhone fue lanzado por Steve Jobs, presidente de Apple, durante la feria MacWorld 2007, realizada en San Francisco (Estados Unidos).
Una de las principales novedades del equipo es que el usuario lo manipula mediante íconos grandes y fáciles de identificar que aparecen en una pantalla sensible al tacto, de 3,5 pulgadas (tiene una resolución de 160 píxeles). “Es más precisa que otras pantalla digitales. No tiene en cuenta los toques no intencionales. Es superinteligente”, afirmó Jobs durante el lanzamiento.
El iPhone combina las funciones de un teléfono celular con las del reproductor de música y video digital iPod. Además, ofrece comunicaciones inalámbricas Wi-Fi y Bluetooth.
El iPhone es más delgado que la mayoría de los teléfonos móviles: tiene 1,16 centímetros de ancho. Además, trae una cámara de 2 megapíxeles y viene en dos modelos: de 4 GB (500 dólares) y 8 GB de capacidad (600 dólares); este último puede almacenar cerca de 2.000 canciones.
El presidente de Apple estuvo en la presentación oficial acompañado por Jerry Yang, el cofundador de Yahoo, y Eric E. Schmidt, presidente de Google, quienes confirmaron que el iPhone podrá utilizar los servicios de correo de Yahoo y Gmail, así como una versión de Google Maps sin ningún costo adicional.
Con este nuevo producto, que estará disponible a partir de junio del 2007 en Estados Unidos y a finales de año en Europa (en Colombia no hay fechas establecidas), Apple aspira a vender 10 millones de unidades para el 2008 y obtener el uno por ciento del mercado mundial de celulares en el mundo.

El hito mas grande de la medicina

El más grande hito de la medicina desde 1840 se conocerá el próximo jueves

El más grande hito de la medicina desde 1840 se conocerá el próximo jueves

La semana pasada, la revista British Medical Journal (BMJ) convocó a sus lectores para que votaran por el que consideran el avance más importante de la ciencia médica.
La fecha de referencia es 1840, pues en ese año se fundó la BMJ. A instancias de esa prestigiosa publicación, un panel de expertos elaboró un listado de 15 opciones, tras un amplio sondeo entre los lectores.
Los resultados de las votaciones, que se cerraron este domingo, se conocerán el 18 de enero. Las 15 propuestas planteadas por el panel y por las que votaron los lectores de BMJ han impactado,

1. Anestesia
Es la eliminación total o parcial de la sensibilidad producida por causas patológicas o provocadas, controladas y reversibles con fines médicos. Entre los antecedentes más importantes de este hito está el uso que Gardiner Colton hizo del gas hilarante (óxido nitroso) en 1844 para la extracción de un diente. La anestesia moderna nació el 16 de octubre de 1846, cuando William Morton demostró con éxito el uso del éter sulfúrico como anestésico general. Hoy se usan agentes anestésicos por vía oral, intravenosa, intramuscular, inhalados, que actúan localmente o en todo el cuerpo.
2. Antibióticos
Son sustancias que eliminan o frenan el crecimiento de organismos que producen infecciones. La primera observación de lo que se denominaría efecto antibiótico fue realizada en el siglo XIX por Louis Pasteur, al descubrir que algunas bacterias podían destruir los gérmenes del ántrax. En el siglo XX se producen los más importantes descubrimientos para atacar agentes infecciosos: en 1928 Alexander Fleming descubrió la penicilina; por la misma época se dieron a conocer trabajos relacionados con gérmenes y su forma de atacarlos con sustancias que más tarde se llamarían antibióticos. Hoy es posible tratar innumerables males producidos por bacterias, hongos y parásitos.
3. Clorpromacina
Descubierta en 1951, es la primera sustancia sintética para el manejo de enfermedades mentales. Revolucionó el manejo farmacológico de la psiquiatría y reemplazó tratamientos agresivos como las cirugías de cerebro y los electrochoques.
4. Computadores
Desde siempre han estado involucrados favorablemente en los avances médicos. Su uso en investigación, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación de enfermedades permite efectividad, veracidad y economía, que redunda en beneficios como el aumento en la expectativa de vida. La robótica es aliada de los avances sanitarios.
5. Cultivo de tejidos
Es el mantenimiento de pequeños fragmentos de tejido u órganos completos en un medio artificial. También es posible cultivar células fuera del cuerpo en condiciones específicas. En el siglo XX, sobre todo en las últimas décadas, se han hecho importantes hallazgos y desarrollado técnicas en este sentido, que permiten promover el crecimiento y la multiplicación celular, con beneficios en investigación, inmunología, estudio de tumores y medicamentos y reemplazo de tejidos, entre otros.
6. Imágenes
Desde que en 1895 Conrad Rötgen convirtió las manos de su mujer en las más famosas del mundo al ponerlas sobre una placa de fotografía y exponerlas a la radiación de un tubo crookes, para obtener la primera radiografía de la historia, la radiología no ha dejado de evolucionar. Es una de las herramientas más valiosas para la investigación, el diagnóstico y el tratamiento de enfermedades. Los rayos X, la tomografía axial computarizada, la resonancia magnética, la ecografia y la tomografía por emisión de positrones permiten visualizar tejidos y órganos con alta fidelidad, tridimensionalmente e incluso mostrando cómo funcionan de manera segura.
7. Inmunología
Esta ciencia se encarga del análisis de cómo se defiende el cuerpo y cómo ayudar a que no se afecte por agresiones externas. Su conocimiento se remonta a la antigüedad: los chinos utilizaban tejidos secos de enfermos de viruela para producir inmunidad en personas sanas. Su desarrollo ha hecho posible entender cómo responde el cuerpo, cómo se producen muchas enfermedades y, a su vez, sentado las bases para producir elementos para defenderlo. Las vacunas y los antibióticos son algunos de ellos.
8. Píldora anticonceptiva
Contiene sustancias de tipo hormonal que van a la sangre e interrumpen la producción de óvulos. A mediados del siglo XIX se presentaron algunas opciones; no obstante, las efectivas solo fueron realidad en la década de 1950, como resultado de investigaciones médicas y del estímulo dado por Margaret Sanger, organizadora del movimiento de paternidad planificada en Estados Unidos. Es el acontecimiento de mayor impacto en la historia del control de la natalidad en el mundo y quebró las curvas de natalidad a niveles tolerables en el planeta.
9. Medicina basada en la evidencia
Es el uso de la mejor opción posible para cuidar la salud. Es una práctica que exige que los médicos tomen decisiones con base en investigaciones serias y dejen de lado la intuición. Obliga a los profesionales a consultar permanentemente literatura científica y a entenderla de manera práctica. En la última década ha permitido unificar criterios y garantizar que los verdaderos avances en el campo de la salud sean conocidos en todas partes y aplicados rápidamente a los pacientes.
10. Salud pública
Es la rama sanitaria encargada de proteger, promover y restaurar la salud de los habitantes de una comunidad. Como ciencia tiene cerca de un siglo, pero el instinto de conservación de la salud de los pueblos existe desde comienzos de la humanidad. Su introducción como elemento obligatorio en las políticas de los países ha permitido el abordaje, la prevención y el estudio de epidemias y males que involucran el medio ambiente.
11. ADN
El ácido desoxirribonucleico fue aislado por Fredrerich Meischner (1869), pero solo en 1941 Aver y Mcead demostraron que portaba información genética. En 1953, Watson y Crick, en Inglaterra, descubrieron su estructura molecular. Así se entendió cómo se almacenaba y procesaba esa información. Hoy se sabe que esta molécula es capaz de autoduplicarse y transmitir su información de manera dinámica. Los avances logrados con su estudio son la base de la genética moderna. Desde la identificación de enfermedades hasta el diseño de medicamentos, incluso los procesos de clonación, son consecuencia de su entendimiento.
12. Teoría de los gérmenes
Hasta el siglo XVI se creía que los males tenían causas naturales y que los agentes eran exteriores al cuerpo. Los médicos identificaban esos agentes y encontraban cómo contrarrestarlos. No se sospechaba que fueran invisibles. El perfeccionamiento de las lentes y el diseño del microscopio en el siglo XVII llevó al descubrimiento de las bacterias y las levaduras. En 1859, Louis Pasteur anunció su idea de que los procesos infecciosos son consecuencia de estos gérmenes. Creó la teoría de los gérmenes y, desde entonces, la microbiología permite conocer las enfermedades que producen bacterias, virus, hongos y parásitos y el desarrollo de medidas para eliminarlos.
13. Terapia de hidratación oral
Es la administración por vía oral de mezclas estandarizadas de sales y azúcares disueltos en agua. Thomas Latta (1832) fue el primero en comunicar la aplicación de soluciones endovenosas en pacientes deshidratados por cólera. Con el tiempo los avances permitieron consolidar soluciones para uso oral. En 1971 la Organización Mundial de la Salud y la Unicef recomendaron y unificaron su uso. Esta terapia convirtió a la diarrea aguda, que provoca la pérdida de líquidos y electrolitos, en la causa de mortalidad más sencilla y económica de prevenir.
14. Vacunas
Son sustancias orgánicas o inorgánicas que se aplican para producir acciones de defensa en el cuerpo y que lo protegen cuando es atacado por agentes que causan enfermedades. Fueron descubiertas por Edward Jenner al observar que el virus de la viruela podía atacar a las vacas, pero también inmunizaba a los trabajadores de las granjas. De ahí el nombre de vacuna. Desde entonces se han inventado cientos de ellas para prevenir enfermedades infectocontagiosas y controlar alergias a sustancias ambientales o tóxicas.
15. Los riesgos de fumar
A partir de los años 50 la evidencia sobre los efectos dañinos del cigarrillo en la salud empezó a tomar forma. Los mayores progresos en la reducción de la mortalidad por cáncer en el planeta se atribuyen a los fallecimientos que han sido evitados gracias a medidas exitosas para poner a raya el cigarrillo.

12.1.07

Desacelaración de la economía Chilena

Desaceleración de la economía chilena


Marcel Claude, economista (www.marcelclaude.blogspot.com)
Hace poco conocimos la noticia de que el crecimiento de la economía chilena para 2006 sería no mayor a 4,3% o menos, muy por debajo del pronóstico inicial, que superaba la cifra de 6%. Si a esto se añade un endémico desempleo, en torno a las 600 mil personas, el panorama del país no parece ser todo lo auspicioso que la publicidad y la propaganda pregonan a los cuatro vientos.
Las explicaciones de los especialistas son muy consistentes con el tipo de modelo económico que se ha impuesto no por la vía democrática, sino por la fuerza política de quienes se benefician de modo ostensible con el patrón de acumulación y concentración de la riqueza que es, finalmente, la esencia de lo que hoy se denomina el exitoso milagro económico de Chile. La caída sistemática del dólar es una de las explicaciones que los especialistas dan al bajo rendimiento económico, que estaría bajo el crecimiento promedio de América Latina, lo que constituye un desastre para las pretensiones nacionales de constituirse en el mejor y más destacado alumno de toda la región sudaca.
La baja del precio del dólar como explicación tiene relación con el hecho de que la actividad está íntimamente ligada con las exportaciones. Es decir, nuestro país crece si exporta a los mercados de los países de alto desarrollo no porque el mercado interno sea dinámico. De hecho, no lo es, porque la tremenda concentración de la riqueza no permite un gran desarrollo para la pequeña y mediana empresa, que es la economía de todos los chilenos.
Obviamente si las exportaciones chilenas las hace apenas 1% de las empresas, basta que éstas consideren que no están ganando suficiente como para hacer mayores esfuerzos de inversión y así provocar la expansión del crecimiento económico. La caída del dólar afecta muy directamente las ganancias de los grandes exportadores, es decir, de las grandes riquezas que se acumulan y concentran en Chile, al punto que no justifica mayores esfuerzos de inversión, que es otra gran explicación de la desaceleración de la economía. Si el dólar cae, también lo hacen los incentivos de quienes se benefician de un modelo que se basa en exportar a los grandes mercados sobre la base de mano de obra barata y acceso libre e indiscriminado a recursos naturales, que es lo que finalmente constituye más de 80% de lo que se exporta. Otra explicación de los expertos es el mal clima de negocios debido a las famosas regulaciones, es decir, a la intervención del Estado que busca mayores condiciones de igualdad y ciertas limitaciones al abuso sobre el medio ambiente.
El modelo no busca exportar inteligencia gracias a utilizar mano de obra inteligente y bien pagada, ni tampoco en agregar valor a los recursos naturales. En consecuencia, toda regulación implica por necesidad hace caer las ganancias de los exportadores y provoca un desincentivo a la inversión. Esto demuestra que el modelo no produce desarrollo, sino exclusivamente concentración de riqueza.

La oposición en su laberinto

La oposición en su laberinto
La oposición se contenta con ser una especie de réplica, de comentario al margen, sin una auténtica vida propia. Ahí está: con presidentes de partido que parecen figuras protocolares.
Víctor Maldonado
Tras la elección presidencial, todo 2006 y lo que va de este año, la oposición no se ha movido casi nada en su baja adhesión, ha conseguido una dura evaluación sobre sus actuaciones y cuenta con pocas figuras entre las mejor posicionadas. Ha llegado el momento de preguntarse cómo es posible que cumpla un tan mal papel, pese a sus esfuerzos por conseguir que el desgastado sea el Gobierno y las figuras de la Concertación. Una explicación posible se relaciona con la incapacidad demostrada en reconocer los méritos ajenos.
En política se pueden hacer muchas cosas con los progresos y las virtudes de los adversarios. Pero no se puede negarlos, porque da la casualidad de que, no por hacerse los desentendidos, dejan de estar a la vista de todos. En democracia, a los adversarios hay que estar dispuestos a superarlos. Son un acicate que nos impulsa. Para que sea posible, es indispensable observar atentamente aquello que hacen bien a fin de llegar a hacerlo todavía mejor.
Al no reconocer los méritos ajenos, no se tiene ninguna posibilidad de superarse. Pues, bien, es esto lo que le está ocurriendo a la oposición. La encuesta CEP tuvo un efecto demoledor. Las declaraciones de sus dirigentes fueron el equivalente público del tartamudeo. Pero, de entre esos balbuceos, no se ha sabido de nada que se pareciera a un reconocimiento del mérito ajeno. Y eso es malo para la democracia chilena. Luego de que se tiene la evidencia de haber errado el camino, ¿quién ha escuchado una autocrítica de la derecha?
Las noticias eran malas, muy malas. Tanto como para tener la certeza de haber escogido un camino equivocado todo el año. Razón de más para intentar un cambio de conducta. La respuesta ha sido -como tantas veces- decepcionante. Ningún dirigente importante insinuó siquiera una autocrítica. Todos abundaron en renovadas críticas al oficialismo, ahora con un perceptible tono de envidia. Se puso de moda considerar a Bachelet como una Presidenta “blindada”. Incluso, en forma inédita, Piñera mandó envenenadas felicitaciones a los “asesores comunicacionales” de la Mandataria.
La derecha no se cuestiona a sí misma. Por eso le va como le va. Su emblema debiera ser un mono porfiado. No importa cuántos golpes le dé la realidad, igual vuelve al mismo lugar. El tema no es sólo lo bien que le va al Gobierno. La derecha no parece capaz de hacer dos cosas clave al mismo tiempo: actuar unitariamente e implementar estrategias de acabado fino. Por el contrario, el espectáculo rudimentario de un repetitivo coro de voceros dedicados a criticar lo que se ponga por delante, no genera un resultado muy edificante que digamos.
¿De qué sirven directivas que no marcan la línea? La dirección oficial de la oposición no está conduciendo. Se deja conducir por la dirigencia intermedia. Eso la pone a mitad de camino: se mueve pero no avanzar; se hace notar, sobre todo por el tono destemplado, pero no es determinante. La oposición no tiene historia, reincide. No conduce, porque no se puede guiar a nadie si no se sabe para dónde.
Una de las ventajas de la Concertación respecto de sus oponentes es que se deja impactar por los hechos. Si se cometen errores o irregularidades, se conmueve. Todos en su interior saben que no se puede seguir adelante sin modificar las conductas. En este sentido, el oficialismo es mucho menos soberbio.
Puede decirse que la Concertación se demora en reaccionar ante sus problemas. Pero no deja de intentarlo. No puede dejar de hacerlo, porque no sobreviviría a la desidia y, pese a todos sus defectos, siempre lo ha sabido. Por eso la oposición consigue quedar siempre descolocada. Al carecer de estrategas que influyan al conjunto, actúa con torpeza. Cuando ve dificultades en el otro bando, lo único que se le ocurre a su dirigencia intermedia es atacar en forma continua, con todo lo que tiene y hasta el agotamiento propio y ajeno. No realiza ningún movimiento fino, no propone nada, no pone temas. ¡Y después se extrañan de cómo les va en las encuestas!
Usando el lenguaje del pasado, la derecha es reaccionaria. Literalmente, actúa por reacción. De allí los resultados. Mediante este procedimiento, se asegura estar siempre descolocada. Aunque parezca increíble, ahora la oposición lo está apostando todo a la autodestrucción concertacionista. Ha dicho -se ha convencido- que la Concertación vive su crisis moral definitiva. Es por ello que está actuando con la delicadeza de un demoledor. Dice que enfrenta a la mafia y a esas alturas está a punto de creerlo. El problema está en que, con este proceder cambia el desapasionado análisis de los hechos por la afirmación de una especie de dogma.
Si se hiciera un rápido repaso de simples hechos se llegaría a conclusiones importantes. La primera es que la Concertación está reaccionando a una seguidilla de conductas reprochables de un número acotado de personas: las conductas han sido detectadas, son investigadas por la justicia, los acusados declaran, existen normativas nuevas operando, la transparencia informativa del Gobierno va en avance, se dispone de un plan coherente de reforma de la administración que imposibilita que se repitan. Brillan por su ausencia las justificaciones o los intentos de ocultamiento.
Y este es el segundo elemento a detectar. Se puede comprobar que la Concertación no se está protegiendo (lo típico de una mafia). Al contrario, es desde su interior de donde ha provenido la autocrítica fuerte. Tanto que ya ha llegado el momento de tener que separar entre aquellas críticas que tenían por norte reformar normas y organizaciones, y aquellas que sacrificaron las organizaciones a la crítica. En ese punto nos encontramos ahora. Se puede ver la crisis, pero también la salida. Todo depende de la capacidad interna de regeneración que muestre el oficialismo, de nadie más.
La derecha se excede cuando quiere ganar las próximas elecciones más por debilidad ajena que por fortaleza propia. Está esperando que caiga la pera madura. Antes de continuar en esta actitud, debiera preguntarse por sus méritos, aquellos acumulados por el trabajo tesonero y mancomunado de muchos, por tiempo prolongado. Por donde se mire, la oposición no está cumpliendo con el total de las tareas que pudiera esperarse de ella.
Cada vez son más los que están detectando un creciente debilitamiento del sistema político. Pero ni remotamente la derecha está representando una solución. De hecho, ni siquiera se observa a sí misma como un actor político que requiere urgentemente de una reforma. Está centrada en lo que pasa en la Concertación, porque es allí donde están ocurriendo las cosas que importan, para bien o para mal.
Mientras, la oposición se contenta con ser una especie de réplica, de comentario al margen, sin una auténtica y completa vida propia. Sea como fuere, ahí está: con presidentes de partido que parecen figuras protocolares, emplazados en un lugar del espectro político donde gana protagonismo el que se polariza más, el doble de atentos a esperar que a acumular méritos. Demasiado poco para querer llegar tan lejos.

Bajo nivel de educación aumenta riesgo de morir

Bajo nivel de educación aumenta riesgo de morir
La Nación
La mala distribución del ingreso en nuestro país está causando más que diferencias en el estilo de vida de la población. Un estudio realizado por el Programa de Doctorado de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, asegura que un bajo nivel de educación aumenta el riesgo de padecer enfermedades crónicas, con lo que las muertes en los sectores bajos aumentan a un 54%.
El kinesiólogo de la Universidad de Chile, Elard Koch, autor de la investigación, explica que el interés del estudio se centra en “corroborar si el bajo nivel socioeconómico y de educación causaba mortalidad en la población y si esto era independiente de otros factores de riesgo, biológicos o individuales bien establecidos, como hipertensión arterial, diabetes y colesterol elevado”.
El estudio epidemiológico, longitudinal y prospectivo, realizado desde 1997 en 920 personas de la comuna de San Francisco de Mostazal, constata que después de analizar distintos factores y compararlos con el nivel socioeconómico se concluyó que este era relevante en sí mismo. De hecho, aumentaba 23% el riesgo de morir a causa de enfermedades crónicas en la población. Por otro lado, se demostró que si las personas tenían un bajo nivel de educación, es decir, habían alcanzado sólo la formación básica (ocho años de escolaridad), poseían 54% más de riesgo de fallecer a causa de enfermedades crónicas que el grupo con educación superior al nivel primario. Asimismo, su expectativa de vida disminuía al menos en un 10%.
“Nos percatamos que no había diferencias significativas entre hombres y mujeres pero sí en cuanto a edad y escolaridad, ya que las generaciones de adultos con edades entre los 50 y 70 años tenían, en promedio, sólo entre cuatro y siete años de educación formal. Actualmente eso ha ido cambiando en forma sustantiva aunque estamos lejos de compararnos con los países desarrollados, debido a que en la actualidad las personas que hoy tienen entre 20 y 40 años cuentan, en su mayoría, con una formación de sólo 10 años promedio”, recalca Koch.

10.1.07

Acuerdos con el Consejo Asesor

Conozca los principales acuerdos del Consejo Asesor
En el Consejo Asesor colaboraron 81 miembros, especialistas en educación, académicos, representantes de distintas confesiones religiosas, de las etnias y del quehacer educacional del país: tales como padres de familia, estudiantes secundarios y universitarios, docentes y codocentes, sostenedores municipales y privados, rectores de las universidades, entre otros. Pese a la diversidad de posiciones que existieron en el Consejo, se llegaron a amplios acuerdos. Algunos de ellos son:
· Instituir un derecho fundamental a una educación gratuita de calidad, lo que lleva a asegurar estándares mínimos exigibles y crear mecanismos que garanticen el cumplimiento de dichos estándares.
· Sustituir la LOCE -para que tenga legitimidad y garantice efectivamente el derecho a una educación de calidad- y perfeccionar el marco regulatorio vigente.
· Crear una Agencia Pública de Aseguramiento de la Calidad o Superintendencia.
· Generar las condiciones para destinar más recursos a la educación, priorizando a los estudiantes más pobres y con mayores problemas sociales.
· La nueva ley debe establecer requisitos más exigentes que los actuales para los sostenedores del sistema educativo y para mantenerse en él.
· Garantizar el acceso equitativo a una educación de calidad conlleva que ningún estudiante debe ser discriminado por las características de su familia, discapacidad, dificultades de aprendizaje, razones socioeconómicas, religiosas, étnicas u otras.
· El Estado debe asegurar un sistema educacional donde los padres tengan el derecho a elegir la educación de sus hijos, y que debe regir según el marco legal vigente.
· Para medir la calidad de un establecimiento, el Consejo recomienda cuatro tipos de indicadores: cobertura, logros educativos, calidad de los procesos educativos y nivel del financiamiento.
· El Consejo recomienda la creación de una carrera profesional docente, cambiando el actual estatuto que rige en esa área.
· Fortalecimiento de los Consejos Escolares como instancia de participación de los padres en los establecimientos y una señal de transparencia en su quehacer.
· El Consejo considera necesario lograr una participación más efectiva de la familia en cada centro educacional, por lo que propone que cada establecimiento debe incluir instancias de participación y trabajo con las familias para facilitar el apoyo escolar y personal de los alumnos para también orientar a los apoderados en sus derechos y deberes.

Nuevo Régimen de Aseguramiento de la Calidad

Para generar un Sistema de Aseguramiento de la Calidad, se propone reordenar las funciones del aparato estatal público del siguiente modo:
· Ministerio de Educación: entidad que asuma el diseño, financiamiento y ejecución de las políticas.
· El Consejo Superior de Educación (entidad que se propone reestructurar y reforzar): deberá velar por la continuidad de las políticas educacionales, aprobar el currículum, los estándares para juzgar el desempeño del sistema y los requisitos de egreso de cada nivel de enseñanza.
· Agencia de Aseguramiento de la Calidad o Superintendencia de Educación: evaluará el cumplimiento de los estándares de calidad a través de inspecciones, la administración de pruebas estandarizadas nacionales y comparativas internacionales, deberá entregar a la ciudadanía información completa de los logros del sistema escolar y sugerirá la salida del sistema o intervención de escuelas y liceos que no cumplan su rol.

Reorganización de la educación pública

El Consejo propone cuatro alternativas acerca de la forma de constituir las entidades que se hagan cargo de la administración de los establecimientos públicos:
· Municipios y asociaciones de municipios: a través de corporaciones de derecho público.
· Gobierno regional: creando corporaciones de derecho público autónomas que tendrán como tamaño máximo la región.
· Servicios educacionales regionales: crear uno o más servicios descentralizados en cada región, articulados a través de las SEREMIS de Educación y los Gobiernos Regionales, abarcando una o más comunas y agrupando a un número equivalente de alumnos, docentes y establecimientos.
· Servicio nacional de educación pública: creación de una entidad que sea dependiente del Ministerio de Educación.
Cualquier sea la forma en que el sistema de educación pública se reorganice, el Consejo sugiere que esta nueva institucionalidad satisfaga algunos criterios básicos como los siguientes:
· Las entidades de administración de la educación pública tendrán como única función la gestión de establecimientos educacionales.
· Integrarán las funciones administrativo-financieras con la gestión técnico-pedagógica, hoy divididas entre el Mineduc y los municipios.
· Deberán conjugar el más alto nivel técnico para efectos de la gestión y administración pedagógica, cono la participación de la comunidad en el control de su gestión y en la definición de ciertos aspectos del proyecto educativo territorial.
· Su equipo directivo será seleccionado a través del Sistema de Alta Dirección Pública.

Reestructuración de los ciclos escolares

El Consejo recomienda avanzar hacia un reordenamiento de la estructura de la educación, haciendo los ajustes curriculares, institucionales y de formación de profesores que sean necesarios. Propone la siguiente nueva estructura:
· Nivel de educación parvularia
· Primer nivel: seis años de educación básica
· Segundo nivel: cuatro años de educación media inferior, con lo que se completa el ciclo de educación general.
· Tercer nivel: dos años de educación media diferenciada, tanto para la educación científico-humanista como para la educación técnico-profesional.
También se recomienda hacer revisiones y actualización de los currículos, con una periodicidad no mayor a 10 años.

Docentes

· El Consejo recomienda la creación de una Carrera Profesional Docente capaz de atraer a estudiantes talentosos y retener en las aulas a profesionales competentes.
· Una carrera con regulaciones nacionales que potencie la gestión local de la educación.
· Una carrera que reconoce las capacidades y el desempeño de los profesores en función de la calidad y equidad educativas.
· Una carrera ágil, que impulsa a los docentes a avanzar y desarrollarse.
· Una carrera que reconoce méritos y motivaciones profesionales.

Además, el Consejo propone fortalecer la formación inicial y continua de los profesores, realizar un examen de habilitación para ejercer la docencia en el sistema escolar y realizar un proceso de inducción a quienes ingresan a trabajar a escuelas y liceos.



Centros educativos

respecto a la gestión de escuelas y liceos, el Consejo propone acelerar el proceso de renovación efectiva de los directores, asegurando el financiamiento de las indemnizaciones de quienes deban salir; una mayor participación de los mismos en la gestión de los recursos humanos y materiales; reformular las horas destinadas a trabajo lectivo y no-lectivo; rediseñar las políticas de atención a la diversidad; encontrar mecanismos para que la información del SIMCE pueda ser utilizada por cada docente en beneficio del aprendizaje de sus estudiantes; establecer un plan y proceso formativo de los Supervisores Educacionales, que apunte a su especialización; mejorar drásticamente la distribución de textos; evitar –a través de los reglamentos internos con reglas claras que eviten la arbitrariedad- la cancelación de matrícula a alumnos con problemas de comportamiento; configurar una institucionalidad en el Ministerio de Educación que permita ordenar y coordinar la totalidad del Sistema de Formación Técnica; fortalecer los CFT, equiparándolos a las demás instituciones de educación superior; y establecer asignaciones de título para los titulados de formación técnica superior, entre otras medidas.

El Personalismo ante la "cultura de la corrupción"

El personalismo ante la “cultura de la corrupción”
Las agendas particulares sólo pueden desarrollarse en el marco colectivo del bialiancismo. Eso lo tienen claro Flores y Schaulsohn. Encuestas como las del CEP, con los datos que aporta, pueden tener efecto alentador para los proyectos personales.
Hugo Mery
La decisión del senador Fernando Flores de “borrarse” del PPD, para dedicarse a lo que cree más consistente con su “propia” interpretación de las necesidades del país expresa el personalismo reinante en la tienda más identificada con la transición a la democracia. Esta característica se conformó con la irrupción de agendas particulares en el marco del colectivo de la Concertación, ya que las aventuras fuera del bialiancismo a que obliga el sistema electoral no tienen visos de fructificar.
De ahí que tanto el senador renunciado como el ex diputado expulsado del PPD, Jorge Schaulsohn, hayan puesto el acento en las últimas horas en que no se van de la Concertación, sino que aspiran a renovar la política dentro de ella, insuflándole savia joven para superar sus defectos. Incluso quien fuera fundador y presidente durante dos años del PPD no ha vuelto a referirse a la “transferencia ideológica” entre los ciudadanos de izquierda y derecha de la que habló en 2001 y que, según él, llevaba a plantar las “banderas de todas las libertades” más allá de las dos “ciudades amuralladas” en que se dividió al país político. “Yo no tengo nada que ver con las ideas de la derecha”, dijo ayer Schaulsohn, aunque con Fernando Flores tiene la común inquietud de trabajar con los independientes con “espíritu emprendedor” dentro del referente Chile Primero, lanzado el viernes último.
La presentación de la carta renuncia del senador Flores a su colega Roberto Muñoz Barra -jefe de la bancada en la que tampoco continuará, ni siquiera como independiente- trajo evocaciones de épocas pasadas.
El mismo Muñoz se fue de la Unidad Popular cuando era diputado en 1972, pero como parte del Partido de Izquierda Radical (PIR), que abandonó en pleno el Gobierno de Allende, para irse a la oposición, junto a la DC y la derecha (conformando juntos la Confederación Democrática). Flores era entonces una joven promesa del MAPU, considerado un “genio” por muchos cuando asumió sucesivamente los ministerios de Economía, Hacienda y Secretaría General de Gobierno.
Nada de eso ocurrió ayer -sólo el diputado Esteban Valenzuela siguió, hasta ahora, al “gurú”-, en parte porque la Concertación, con toda la crisis que vive, se erige aún como un proyecto viable, y porque al Gobierno de Michelle Bachelet no le rondan premoniciones de muerte, sino que exhibe, en todas las encuestas de opinión, una robusta salud, que hace temer al presidente de RN, Carlos Larraín, de que pueda proyectarse después de 2010.
Encuestas como las del CEP, con los interesantes datos que aporta, pueden tener un efecto alentador para los proyectos personales dentro del bialiancismo, sistema al que el mismo sondeo tiende un manto protector ciudadano. Si los partidos políticos reciben el repudio generalizado, como principales focos de la corrupción, es mejor alejarse de ellos, pero no de la coalición, ni menos del Gobierno ni de la Presidenta, porque alternativa no se divisa -la Concertación sigue generando las seis figuras mejor evaluadas-, y porque el grado de apoyo y confianza que suscita Bachelet es inusitadamente alto, en el contexto de la gravedad de los problemas que ha debido enfrentar.
El éxito de la estrategia presidencial de seguir impertérrita con su agenda social, en medio de las denuncias, transformadas luego en peleas de dirigentes, y cuando el país político aparecía conmocionado por la muerte de Pinochet, es una lección que puede resultar engañosa.
La indignación moral de la Presidenta ante los escándalos no la pueden asumir, de la misma forma creíble, los rostros de los partidos. Ni los que han hecho una cruzada por la probidad, porque han sido parte del sistema, como candidatos a senador o alcalde, y recién ahora se salen de la “cultura de la corrupción”, después de, por ejemplo, presidir el PPD, para asegurar que entonces, antes y después, se destinaban fondos reservados de los ministerios a los partidos oficialistas para que pagasen la luz. Ni los que se quedan exhibiendo un intolerable gesto de autocomplacencia o de indignación ante denuncias que, en vez de procesarse con rigor, se descalifican.
Si de no caer en el libreto sostenido por la derecha se trata -de no dejar que la probidad cope toda la agenda-, los dirigentes no deben olvidar, al reaccionar, que ellos carecen del “aura presidencial”. Tal vez ésta exista, pero no es algo puramente mágico. El prestigio de los profesionales de clase media que ejercen el cargo máximo se afinca también en hechos terrenales: los tres anteriores presidentes siguen viviendo como antes, incluso en los mismos domicilios particulares, y la Mandataria en ejercicio no proviene de las cúpulas partidarias.
Algo de esto parecen olvidar los líderes opositores, rezagados en las encuestas como alternativa. Se solazan al ver al PPD autodestruirse, pero al mismo tiempo se reparten los municipios para las próximas elecciones, acudiendo a la vieja práctica del cuoteo. Justamente lo que la ciudadanía identifica como origen de la corrupción, al no privilegiarse el mérito por sobre todas las cosas.

Monumentos para Pinochet

Monumentos para Pinochet
Los devotos de Pinochet deberían pensar en otras formas de perpetuar su memoria. ¿Estampar su retrato en una emisión de billetes? Podría pensarse que es una alusión a los fondos cuya procedencia nunca aclaró.
Darío Oses
CIRCULAN VARIOS PROYECTOS para levantarle estatuas a Augusto Pinochet. Eso plantea varios problemas. Primero, cómo representar escultóricamente al general. Podría fundirse en bronce un monumento ecuestre: Pinochet con su sable y su vista apuntando al cielo, la capa al viento y su caballo pisoteando al enemigo: a profesores, obreros, a “los señores políticos”, a estudiantes y sindicalistas. O hacer un monumento en mármol, con reminiscencias de la mitología clásica, donde Pinochet, ataviado con túnica y sandalias, lleve en sus manos el cuerno de la abundancia, desde el cual derrame dólares y empresas del Estado, sobre los ahijados de la diosa Fortuna. Parte de estos dólares se desviarían, como empujados por un viento invisible, hacia su propio morral.
La personalidad del general y su obra tienen tantas facetas. ¿Cuál de todas elegir para exaltar su memoria?
El otro problema es que sus estatuas probablemente tengan que soportar un surtido de proyectiles, como frutas y hortalizas pasadas de maduras, y hasta algunas sustancias líquidas y sólidas desechadas por el organismo humano. Tal vez habría que encerrarlas en cúpulas transparentes o instalarlas en medio de fuentes con surtidores de ácido sulfúrico, o rodearlos de fuego, para que nadie se acerque. Por ahí deben estar las cañerías de la llama de la eterna libertad que podrían reutilizarse para este fin. Claro que no faltarían los comentarios mal intencionados que asociarán ese fuego y aquel ácido protectores con las condiciones ambientales que hay en uno de los lugares donde, posiblemente, el general ha fijado su residencia definitiva en el más allá.
Pero la peor agresión vendrá después y será la del tiempo. Ocurrirá cuando los monumentos de Pinochet pasen a convertirse en otros más entre tantos íconos perdidos en el paisaje urbano. La corrosión y el anonimato es la suerte de la mayor parte de las estatuas. Tal vez las de Bernardo O’Higgins, las de Arturo Prat y la de Condorito sean las únicas que aún pueden ser reconocidas por los colegiales y los raperos que fuman en las plazas.
Pero hay tantos otros personajes congelados en poses solemnes y rodeados por esas pomposas figuras alegóricas que hacen aún más patético su anonimato. Las palomas se posan sobre sus cabezas y los van jaspeando con sus excrementos. Sus pedestales llenos de inscripciones cursilonas y adornados con pergaminos en bajorrelieve, se convierten en urinarios de perros, de gatos y de borrachos o en sitios donde los grafiteros anotan sus jeroglíficos.
Esos arcaicos personajes de bronce o de piedra pasan a ser los tontos graves, pesados y rígidos, en medio del movimiento de las micros, los hip-hoperos, los travestis.
Los devotos de Pinochet deberían pensar en otras formas de perpetuar su memoria. ¿Pero cuál? ¿Estampar su retrato en una emisión de billetes? Podría pensarse que es una alusión a los fondos cuya procedencia nunca aclaró. Además, ahí quedaría expuesto al manoseo de todos y a las más indecorosas transacciones.
Pinochet se usaría para comprar drogas, para pagar servicios sexuales, coimear y corromper. ¡No! No podemos hacerle eso al general. Tal vez sería más honroso dedicarle una serie postal. Después de todo la estampilla es un pequeño monumento livianito, que circula por todo el mundo y después se eterniza en las colecciones filatélicas. Pero hay que recordar lo que dijo un eminente naturalista cuando le propusieron poner su retrato en una serie de estampillas de correo: “No, por favor, no quiero que todo el mundo me ande pasando la lengua por detrás”.
No hay forma: el carnaval de la vida siempre termina borrando las solemnidades, develando el potencial de ridículo que hay en las pretensiones de trascendencia y posteridad de los monumentos de tanto héroe, figurón y tribuno.
Los monumentos tienen esa gravedad, esa grandilocuencia pesada, incolora y decimonónica, que los convierte en anacronismos en estos tiempos en que impera lo colorinche, lo espontáneo, lo informal. Habría que pensar en hacer estatuas articuladas, multicolores, sonrientes, livianas para que el viento las mueva. Pero Pinochet no es para eso. En verdad él siempre fue o al menos se mostró rígido, insensible y grave, en posición firme, como estatua.

9.1.07

La Oportunidad de la Concertación

La oportunidad de la Concertación
Nadie es dueño del poder. La coalición gobernante debería considerarse afortunada de tener identificados los problemas que necesita resolver con urgencia.
Sergio Muñoz Riveros
LOS LÍDERES DE la Concertación saben por dónde pueden venir la decadencia y la derrota. Es difícil que sea por la eventual aplicación de una política económica errática o desajustada de la realidad, puesto que el aprendizaje en ese terreno es suficientemente sólido; tampoco por una hipotética muestra de insensibilidad o incompetencia para atender las demandas sociales; mucho menos por cometer errores en la relación con los países vecinos. Lo más probable es que la declinación venga por la pérdida de autoridad moral ante el país, lo que podría ocurrir si la mayoría de los ciudadanos llega a la conclusión de que la Concertación, prisionera de la inercia del poder, asume una actitud indulgente frente a los casos de corrupción y opta por proteger sus intereses partidarios antes que el bien colectivo.
Es mejor no taparse los ojos. De acuerdo a la encuesta CEP de diciembre, la Presidenta Michelle Bachelet superó bien la prueba de los recientes escándalos y la coalición gobernante demostró que todavía resiste los sacudones, pero 59% de los consultados considera que los partidos políticos son las instituciones en las que está más extendida la corrupción, mientras que 83% estima que ésta penetra en la administración pública por efecto del cuoteo político.
Lo único que sirve es enfrentar la realidad tal como es. Negarla, por razones tácticas o de otra índole, sólo agrava los problemas. Después de casi 17 años en el Gobierno, los dirigentes concertacionistas saben cuál es el talón de Aquiles de la coalición: el caudillismo, el clientelismo, la relación malsana de los partidos con el aparato estatal, la subcultura del aprovechamiento del poder. El combate contra esos males es vital no sólo para el futuro de la coalición gobernante, sino para la calidad de la democracia y las perspectivas de progreso de Chile.
Admitamos que ha habido formulaciones desmedidas y diagnósticos mal hechos por parte de algunas figuras del oficialismo. Sin embargo, esto no debe hacer perder de vista la cuestión de fondo: la voluntad de erradicar los vicios.
La Concertación recuperará fuerzas si los ciudadanos perciben que sus representantes siguen teniendo presente el interés nacional y llevan a cabo un esfuerzo persistente por democratizar y transparentar el funcionamiento de los propios partidos. Si estos actúan como sectas, o máquinas destinadas a capturar parcelas del Estado, o agrupaciones para el reparto de cargos, los ciudadanos confirmarán sus actuales recelos. Por cierto que los dirigentes prepotentes sólo reforzarán esa penosa impresión.
La mayoría de los chilenos consideran que el país ha avanzado por el camino adecuado y ha obtenido grandes logros en estos años, independientemente de que manifiesten insatisfacción o expresen críticas hacia determinados aspectos de la obra de los gobiernos concertacionistas. El apoyo a la Presidenta Bachelet evidencia esa identificación con el rumbo que lleva el país y la esperanza de que la sociedad proteja cada vez mejor a todos sus miembros; esto es ostensible respecto de los cambios que buscan elevar la calidad de la educación financiada por el Estado y reformar el sistema de pensiones, puesto que allí, como en el mejoramiento de la atención de salud, se definen las posibilidades de avanzar hacia el desarrollo. Ese enorme capital está en juego cada día.
De aquí a las elecciones presidencial y parlamentaria de 2009, la competencia política estará fuertemente condicionada por la opinión que los ciudadanos vayan formándose respecto de quiénes merecen confianza. Ese es el punto clave. Influirán por cierto los indicadores economicosociales, la estabilidad política y las iniciativas que mejoren la calidad de vida de la población, pero sobre todo la percepción acerca de quiénes garantizan mejor la protección de los intereses colectivos.
Está demostrado que los políticos que ven dañada su credibilidad tienen después muchos problemas para restablecerla. Lo curioso es que algunos líderes partidarios parecen no darse cuenta del efecto devastador que tienen sus incongruencias, sus ataques enconados a los adversarios y la mezquindad que revelan en los momentos de crisis. Por ejemplo, algunos dirigentes del PPD parecen empeñados en convencernos de que lo más conveniente es tomar distancia de ellos.
El presidente de la UDI pronosticó que el actual será el último Gobierno de la Concertación. Son sus deseos por supuesto, pero ello está dentro de las reglas del juego. Ninguna fuerza tiene asegurado el favor de los ciudadanos: eso es lo más valioso de la vida en libertad. Nadie es dueño del poder. La coalición gobernante debería considerarse afortunada de tener identificados los problemas que necesita resolver con urgencia.