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15.9.06

EDUCACION: YA SE PUEDEN TOMAR DECISIONES

FORO PÚBLICO
Educación: ya se pueden tomar decisiones

Para los que no quieren colegios con fines educativos y de lucro, la solución es la educación municipal de calidad.

Rodrigo Ketterer Y.

Economista

Para solucionar los problemas sociales existen medidas estructurales y otras de sintonía más fina. En el debate sobre la educación, al parecer hay algunos factores claros en lo primero, lo que permitiría tomar decisiones. Existe un diagnóstico compartido de que con la subvención actual es imposible dar, en forma masiva y replicable, enseñanza de calidad. Un riguroso estudio estima que este subsidio debería ser de alrededor de 4,5 UF para niños de hogares pobres y/o con necesidades de instrucción específica, y en torno a 3,5 UF para el promedio nacional, en capital cultural y capacidad cognitiva.

Cálculos gruesos dicen que eso implica ampliar en cerca de 70% el actual presupuesto del Ministerio de Educación. Es un aspecto que demanda un pronto pronunciamiento del Ministerio de Hacienda. ¿Estos recursos los puede aportar íntegramente el Estado o las familias deberán seguir contribuyendo con una parte? Es un deseo loable que todos los estudiantes chilenos se eduquen exclusivamente con recursos fiscales y, de ese modo, se acabe el financiamiento compartido. Si estuvieran los fondos no hay problema. Pero, al parecer, los recursos involucrados no son solventables en el tiempo para la actual carga tributaria. Por eso, urge precisar la cifra y discutir de dónde saldrá el financiamiento.

Esto también se relaciona con la existencia o no de la educación particular y por ello con el tema del lucro. En primer lugar, se debe tener presente el interés y deseo de los usuarios. Los análisis no pueden ignorar que más de la mitad de las familias han optado, libremente, por enviar sus hijos a instituciones particulares, subvencionadas o pagadas, entre las que no menos de 90% tienen fines educativos y de generación de utilidades. También hay que estimar que excepto que la sociedad desee traspasar la enseñanza a las iglesias, es utópico aspirar a una instrucción privada masiva y sin fines de lucro. Si se implementan mecanismos eficientes que hagan exigible a estos colegios la enseñanza de calidad, este objetivo no se contradice con el lucro. Es la solución de fondo, salvo que el tema sea de naturaleza ideológica.

Incluso la asociación de colegios particulares subvencionados ha propuesto que se le otorguen facultades -al Mineduc o a la futura superintendencia- para cerrar colegios que disponiendo de recursos no entreguen enseñanza de calidad. Para las personas que así y todo no desean matricular a sus hijos en instituciones con fines educativos y de lucro, la solución es proveer, con urgencia, educación municipal de calidad. Así seguirán siendo las familias quienes decidan en qué alternativa se instruyen sus hijos.

En el tema de la calidad de los profesores y egresados de las facultades de Educación, una solución que debería generar baja resistencia es disponer una modalidad voluntaria de certificación de calidad de cada docente. Será atribución de cada sostenedor hacerla exigible a quienes contrata. Es lógico que si el sostenedor pretende impartir enseñanza de calidad lo pondrá como requisito de ingreso a su personal. Esto no necesariamente requiere una ley: se podría implementar, por ejemplo, mediante la Fundación Chile.

Sobre la selección de niños y su efecto segregador, hay dos aspectos clave. Primero, la imperiosa necesidad de entregar a los alumnos de hogares más pobres una subvención diferenciada acorde con el costo que efectivamente tiene educarlo. Esto no se logra con los 18 mil pesos que contempla el proyecto de ley ahora en discusión en el Congreso, ni tampoco transformándolo en un subsidio a la oferta en lugar de a la demanda. La otra medida relevante es transformar el Simce: tal como se aplica actualmente, dispone los incentivos para que los colegios eviten a los alumnos de bajo rendimiento. Como planteó en un reciente artículo el profesor Joseph Ramos, el sistema de medición debería evaluar las condiciones del niño cuando entra al establecimiento educacional y a qué umbrales de destreza y conocimiento lo lleva el colegio cada determinada cantidad de años. No obstante, deberíamos tener claro que estas medidas tendrán alcances limitados mientras no se actúe para contrarrestar el efecto que produce en la enseñanza, la segregación que muestran hoy las ciudades, la principal causa de este fenómeno no deseado.