Qué buscan algunos obispos católicos ?
¿Qué buscan algunos obispos católicos?
¿A dónde apuntan estos ataques contra la píldora del día después? ¿Por qué una alcaldesa miente diciendo que “produce cáncer” y otra que habrá una “explosión de sida”?
Antonio Cavalla
El verdadero punto en debate sobre la píldora del día después (Píldora Anticonceptiva de Emergencia, PAE), es el momento desde el que hay un ser humano viable. El obispo auxiliar Fernando Chomalí y algunos políticos de la Alianza estiman que la unión del espermio con el óvulo es el momento de la concepción. Habría feto antes de la implantación en el útero. La mayoría de los científicos y eticistas, por el contrario, consideran que no existe ser humano hasta el establecimiento del “conceptum” (óvulo fecundado y masa celular desarrollada en el trayecto por la trompa de falopio) en la mucosa uterina, cuando hay efectivamente un feto o “microfeto” anidado en el útero. Dicho de otro modo, mientras no se produzca el embarazo, no hay concepción de una persona. Como resultará obvio, sin embarazo no hay aborto o microaborto.
Éste es un punto que no se puede ceder a los que ignoran esa verdad científica. Como se sabe, los dispositivos intrauterinos (DIU) que ocupan millones de mujeres en nuestro país y el mundo, impiden el paso de los espermios en su trayecto hacia el óvulo, pero a veces la anticoncepción ocurre evitando la implantación del conceptum en la matriz femenina. La Iglesia Católica aceptó la planificación familiar masiva con dispositivos intrauterinos en la década del ’60, en un acuerdo no escrito entre el Gobierno del Presidente Frei Montalva; el doctor Francisco Mardones Restat, director del SNS (ambos católicos practicantes), los partidos de derecha y de izquierda y la Conferencia Episcopal, que encabezaba el médico y obispo Bernardino Piñera, lo que dio acceso a la anticoncepción tanto a las mujeres de familias acomodadas como a las de escasos recursos (ya que las píldoras orales son caras tanto para el Estado como para los pobres)
¿A dónde apuntan estos ataques contra la píldora del día después? ¿Por qué una alcaldesa miente diciendo que “produce cáncer” y otra que habrá una “explosión de sida”? A borrar lo que aprobaron durante el Gobierno de Frei Montalva y seguir su campaña en contra de las políticas de fertilidad del Estado chileno. Se trata, ni más ni menos, que de deslegitimar políticas de población que han sido fundamentales para bajar la mortalidad infantil y la pobreza, disminuyendo el número de hijos sólo a los que desean las parejas, protegiendo a la familia y frenando embarazos no deseados de mujeres de escasos recursos, que solían además optar por el aborto séptico realizado por “comadronas” y aprendices de parteras.
Se entiende que el Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet use el argumento científico de que la PAE sólo impide la migración de los espermios. Eso es cierto, tiene apoyo en la gran mayoría de los científicos y está bien que lo haga el mandato en ejercicio. Pero no se entiende para nada que los dirigentes del Colegio Médico, a diferencia de las sociedades científicas de galenos, eludiendo el debate de fondo sobre cuándo hay concepción de un ser humano, se aferre al argumento de que la PAE no es abortiva porque sólo impide la unión del espermio con el óvulo. ¿Y qué si impide la anidación del conceptum en el útero? Porque el conceptum o cigoto no es un ser humano viable, porque no hay embarazo y por lo tanto no puede haber aborto.
La tarea de los profesionales y los académicos dedicados a la salud reproductiva es hacer conciencia de la verdad científica sin esconderse detrás de las posiciones de la Presidenta o su ministra de Salud. Esto debe ser igual que lo que se ha logrado con el condón. Ya nadie -ni el mismísimo Benedicto XVI- desconoce que el condón es la herramienta eficaz para prevenir el sida y otras enfermedades de transmisión sexual (ETS).
¿Alguien recuerda el daño que hizo la Iglesia “prohibiendo” el uso masivo de preservativos y condenando a los jóvenes de los países subdesarrollados a contagiarse del sida, que sigue siendo mortal y que en varios países africanos está diezmando a la población? Con la ciencia y la verdadera bioética y el abrumador apoyo de la población, hay que acorralar a los dogmas de algunos católicos. Esa es, pues, la tarea principal en el debate en este momento.

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