Educando, aprendiendo y jugando en el Bosque

La Dirección de Educación Municipal de el Bosque utiliza esta herramienta con el objetivo de que la Comunidad Escolar de el Bosque participe con comentarios, estudios y otras cosas en el Fortalecimiento de la Educación y la Cultura en nuestra Comuna.

5.9.06

CUIDADO CON LAS PALABRAS

RABIO PORQUE RABIO
Cuidado con las palabras


Como si fuera poco el cuidado que debemos tener en la ciudad, ahora se nos suma el tacto al hablar, decir las cosas según corresponde y sin ofender a nadie, sin disparar a la bandada, sin verbalizar la rabia y sin poner cara de malo.





Carmen Sepúlveda

Estoy angustiada. Ya casi no quiero hablar. Ni siquiera verbalizar mi estado de ánimo, que se pone peor de sólo oler la llegada de septiembre. Lo he dicho en todos los tonos: “Me carga el mes de la patria”. Me pone triste recordar los aniversarios, las fechas, las muertes, los abusos. Septiembre es un pañuelo de lágrimas y, en esa locura, la gente festeja y baila y, francamente, no logro comprender muy bien por qué. Pero esta vez no diré nada de eso.

Cuidaré mis palabras obedientemente. Así lo dijo el ministro Ricardo Lagos Weber. Como si fuera poco el cuidado que debemos tener en la ciudad, ahora se nos suma el tacto al hablar, decir las cosas según corresponde y sin ofender a nadie, sin disparar a la bandada, sin verbalizar la rabia y sin poner cara de malo. Pero eso no me funciona. Si Lagos Weber me lo puede explicar, se lo agradecería: ¿cómo se puede provocar sin alguna exageración lingüística?

Por eso apoyo el “chupasangre” de Escalona, “los atroces” de Eyzaguirre, “la teta” de Lamarca, “el jarrón roto” de Lagos y a Michelle Bachelet respondiéndole a Jocelyn-Holt que “hay mucho payaso de circo y ninguno es candidato a la Presidencia”. Me gustan los exabruptos en la política, porque convierte a los intocables en seres humanos adultos, que comen ají y se les sale la exageración por la boca.

Como si necesitaran decir a la ciudadanía “existo, aquí estoy”, los hace ser parte de la rabia que acarreamos todos. Por otro lado, escucharlos decir brutalidades también los muestra hasta tiernos, como niños llamando la atención, mostrando independencia, ampliando el grupo de amigos, púberes incapaces de encontrar las palabras correctas para decir algo realmente ofensivo.

Lindos totales estos políticos. En el análisis más ciudadano y menos sicológico, me recuerdan que no son simples máquinas consensuadas, orgullosos de los acuerdos y la demagogia. Cuando se olvidan de que son políticos, me agradan demasiado. Por favor, el resto de los elegidos debería seguir la ruta de Escalona, una vez al año al menos, por lo demás los mantiene en agenda una semana sin mayor esfuerzo y con un costo político casi nulo.

Los dichos de Escalona pueden molestar a muchos pero digamos la verdad: esto pasa porque los empresarios no están acostumbrados a que alguien les diga algo distinto de lo que ellos están acostumbrados y, por otra parte, ¿ han visto que están como vacunados para no hablar? Son estratégicos para conversar, no tienen la urgencia del voto, sólo el de acumular plata, y este trabajo, mientras más silencioso, mejor. Les molesta el ruido. Les duele que hablen de ellos y los obliguen a hablar.

Cada vez que les pregunto ¿cómo están?, dicen “aquí”. Nunca responden “gané 100 millones de pesos sólo por cambiar tecnología o vender acciones”. Son mudos, despiden por cartas, se comunican vía email con las gerencias, venden empresas y los trabajadores se enteran por la prensa.

Hay excepciones: Sebastián Piñera pelando a Evelyn Matthei, claramente de terror. Grafica cómo se comportan los líderes de la empresa cuando se fusionan con la política. Eso no es recomendable para nadie.

Pero, en términos formales señores, por favor, aunque duela, los exabruptos están para ser usados, boten el versillo aquel de lo cortés no quita lo valiente. Digamos desde la guata lo que nos pasa. En una de esas, podremos terminar más amigos que nunca.