No más colegio a las ocho
Experto en sueño del INTA recomienda atrasar una hora ingreso a clases
No más colegio a las ocho
La mayoría de los adolescentes necesitan entre ocho horas y media y más de nueve horas de sueño cada noche. Pero duermen sólo seis o siete horas cada noche. Perder una o dos horas de sueño por la noche puede no parecer un gran problema, pero, a la larga, puede generar un déficit de sueño importante y problemas a la salud.
La Nación
C.B.
En la semana apenas duermen y el fin de semana no hay quien los saque de la cama. Este radical cambio en el sistema de sueño de los adolescentes ha empujado a los expertos a recomendar atrasar el horario de ingreso a clases en los establecimientos educacionales.
Uno de ellos es Patricio Peirano, especialista en sueño del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA ) de la Universidad de Chile, quien luego de investigar el sueño de 1.600 niños -desde que tenían meses de edad hasta que cumplieron 15 años - concluyó que la restricción del sueño ya era evidente en ellos a los 10 años. Y de esas restricciones, sin duda, la principal es el ingreso al colegio a tempranas horas de la mañana.
Los niños de su estudio -que pertenecen a las comunas de La Granja, San Ramón y San Joaquín- tienen problemas de sueño porque no respetan los horarios de acostarse y levantarse. La razón: usan mucho los computadores y se apasionan con juegos de video y la televisión. Lo peor: a eso se suman horarios de ingreso a los colegios demasiado rígidos, dice Peirano.
Este nuevo modelo de sueño es casi inevitable, ya que da cuenta de cambios culturales. Por lo mismo el experto recomienda atrasar en una hora (o un poco menos) el ingreso al colegio en la mañana. Un camino que ya han adoptado algunos distritos de Estados Unidos, donde investigadores, padres y profesores han sugerido que los centros educativos de secundaria empiecen las clases más tarde por la mañana para adaptarse a las necesidades de los jóvenes. Los resultados -hasta la fecha- son calificados como más óptimos. Los alumnos muestran mejores condiciones de vida, comportamiento y rendimiento escolar, según lo señalan profesores alumnos y padres.
El tema no es menor ya que la falta de sueño repercute sobre todos los aspectos de la vida de un adolescente, desde su capacidad de prestar atención en clase hasta su estado de ánimo. Las investigaciones muestran que el 20% de los alumnos de secundaria se quedan dormidos en clase, y los expertos han establecido una relación entre la falta de sueño y el hecho de sacar peores notas. La falta de sueño también repercute negativamente sobre el rendimiento deportivo.
A eso Peirano agrega estudios que señalan que el 38% de la fuerza laboral chilena tiene modalidades de trabajo que no corresponden a la modalidad de horario diurno, de 8 a17 horas. “Y se ha comprobado que la prevalencia de enfermedades crónicas no transmisibles como obesidad, diabetes e hipertensión son mucho mayores en la población que trabaja en horarios distintos al diurno”. Los jóvenes que duermen mal también pueden seguir ese camino.

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