¿Hay política para adolescentes?
DEBATE
¿Hay política para adolescentes?
Tendría que seguir una férrea política de control de la educación superior, evitando el negociado actual y asegurando a los jóvenes que sus carreras serán de calidad y apreciadas en el mercado de trabajo.
Antonio Cavalla
Entre las tantas deudas que tenían los gobiernos de la Concertación, estaba el establecimiento de una política hacia los y las adolescentes y jóvenes (de 10 a 25 años). En el gobierno de Patricio Aylwin se creó el Instituto Nacional de la Juventud, que nunca fue instituto, tampoco fue nacional y mucho menos de la juventud. Tuvo que cambiar sus siglas para hacer olvidar la corrupción del INJ, que ahora se llama Injuv (¡qué creativos!).
Como en todo, los más olvidados eran los que pertenecían a grupos sociales pobres, los que sin acceso a la educación superior ni a un trabajo digno, vagaban por las calles “pateando piedras” o se juntaban en la esquina para compartir un cigarrillo de tabaco o un pito de marihuana. Buena parte de sus familias eran monoparentales (generalmente jefas de hogar) y con escasa preocupación por la vida de sus hijos mayores.
La Presidenta Michelle Bachelet parece que tiene clara esta deuda y está dispuesta a pagarla. Lo primero que llamó la atención al país fue que en la exitosa movilización de los estudiantes de enseñanza media, fueron esta vez escuchados por el Gobierno y dieron el vamos a la reforma de la educación que había esperado tantos años.
El Gobierno ha seguido el cumplimiento del petitorio estudiantil. Las becas de alimentación y de subsistencia dadas a los secundarios empezaban a salirle al paso de la inequidad; ya hay becas para la PSU, pases escolares las 24 horas, alta inversión en educación para el próximo año, comisión asesora con participación de jóvenes y profesores, que estudia los cambios a la LOCE y otras iniciativas para mejorar la calidad, etc. Se ha inaugurado un amplio programa de financiamiento para postítulos en las mejores universidades extranjeras. Tendría que seguir una férrea política de control de la educación superior, evitando el negociado actual y asegurando a los jóvenes que sus carreras serán de calidad y apreciadas en el mercado de trabajo.
El Gobierno empieza a hacerse cargo también de la nueva cultura sexual de los adolescentes. Se sabe que ahora las relaciones sexuales empiezan desde alrededor de los 14 años y por fallas en la educación sexual de las familias y los colegios se tienen sin protección de las enfermedades de transmisión sexual y el sida y sin usar anticonceptivos para evitar un embarazo no deseado.
El resultado es que aumentaban los embarazos adolescentes y los nuevos contagiados de sida provienen mayoritariamente del grupo etario de 15 a 25 años.
La primera medida es la difusión masiva del uso correcto del condón, que según nos informan iniciará sin remilgos las próximas semanas con ocasión de la nueva campaña contra el sida.
Es de esperar que esta vez se acompañe de su distribución en todos los establecimientos de salud y con máquinas dispensadoras de condones a bajo costo, en pubs, discotecas, patios de universidades e institutos, en grandes eventos musicales y otros lugares donde transite la juventud.
La segunda medida ha sido tomada, pues se entregará la píldora anticonceptiva de emergencia (“del día después” o PAE) a toda adolescente mayor de catorce años que lo requiera, por haber tenido sexo sin protección o por haber fallado el que estaba usando (un condón que se rompe, el olvido de tomar dos pastillas orales, una violación).
Ocurrirá en Chile lo mismo que ha pasado en tantos otros países donde se usa: disminuyen los embarazos no deseados y los abortos. Esa relación apasionada que llevó a la pareja lola a tener casi sin quererlo un coito vaginal sin usar condón, ya no terminará en la gestación de un niño que nadie quiere, pues la PAE impedirá la ovulación, no dejará pasar los espermios hasta las trompas o bloqueará la implantación en el útero de un óvulo fecundado.
Es de esperar que ahora venga un amplio programa de acceso y promoción de la cultura para jóvenes, una política de pleno empleo para mayores de 14 años, la reforma penal, la política habitacional especial para adolescentes y tantas otras iniciativas que los movimientos juveniles han levantado a lo largo de su historia.
Los jóvenes pueden mirar ahora sin tanto desprecio a la política, pues es la Presidenta Bachelet la que se hace cargo de sus necesidades y de su protección. Bien por la doctora. A seguir organizándose y movilizándose por la felicidad y el bienestar de las actuales y futuras generaciones.
Los neoliberales también pueden quedarse tranquilos. François Bourgignon, economista jefe del Banco Mundial, recalcó en una rueda de prensa en la que se presentó un estudio sobre el desarrollo, que los dividendos de invertir en los jóvenes son “enormes.”

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